SAM Esgrima Barcelona
Tiempos Modernos Imprimir a/e
Coyotadas
17-06-2010

El mundo cada vez gira más rápido, más loco y más descontrolado, en una espiral cada vez más cerrada hacia ningún sitio…

 

O lo que es lo mismo, o cambiamos o vamos de camino a convertirnos en una isla de Pascua a nivel mundial.

 

Esta reflexión viene dada por el actual vertido de crudo del Golfo de México. Podrían ser muchas otras razones, como el exterminio del atún rojo, la destrucción de los bosques de Borneo, la deforestación del Amazonas, la destrucción generalizada de la costa mediterránea… La lista es tristemente enorme, pero hoy quiero hablar en concreto del vertido de BP como paradigma de la soberbia y estupidez humana (que suelen ir de la mano).

 

Por todos es conocido como un accidente en una plataforma petrolífera en alta mar ha causado (y está causando) el mayor vertido de crudo del que hay noticia, saliendo del fondo marino miles y miles de barriles diarios que destruyen toda forma de vida en kilómetros y kilómetros de costa, creciendo su superficie a cada día que pasa y sin verse una solución a corto plazo, y desconociéndose los efectos que tendrá todo esto en la vida marina (aunque es seguro que ninguno bueno).

 

El hombre no tarda en descubrir como perforar el suelo marino a grandes profundidades para extraer el famoso oro negro. Un material altamente contaminante del cual depende nuestro bienestar como país del primer mundo. Lo que nos interesa, como holding energético, es poder conseguir el petróleo y sacar buenos beneficios de ello. ¿Ya sabemos como extraerlo? Pues adelante. Es lo que nos interesa y como todo va bien, el consumidor tiene su energía y nosotros su dinero. Todos contentos.

 

Luego viene el diablo, como acostumbra, y mete el rabo en el asunto. Un buen día ocurre lo que no debería de ocurrir. Una explosión de gas (esa he oído que fue la causa) envía nuestra flamante plataforma al carajo y ese líquido negro, viscoso y asqueroso se empieza a perder en el mar. Sacos y sacos de dinero que se pierden, dejando el mar hecho un asco por añadidura.

 

Entonces queremos tapar el agujero, arreglar el estropicio pero… ¡Oigan! Que nosotros queríamos el petróleo, y solo pensamos en como succionarlo, no en como solucionar una incidencia como esta. Entonces llega el momento de la improvisación y de que los ingenieros, técnicos y otras hierbas se las ingenien para encontrar una manera de detener el vertido, pero como nadie lo había pensado (o a mí me da esa impresión) pasan los días, las semanas y los meses y el crudo sigue saliendo destruyendo todo un ecosistema, con efectos desconocidos que se harán notar durante décadas. Y todo porque no era importante. Los peces y las algas no dan dinero a las petroleras, el crudo sí.

 

Espero y deseo que ahora, como mínimo, obliguen a invertir dinero para investigar la manera de detener este tipo de fugas al momento o mejor aún, como ha insinuado Obama, se prohíban las prospecciones en alta mar.

 

De todas formas la solución, a mi modesto parecer pasa por dos cosas:

 

Primero de todo hemos de aprender a ver el mundo como a nosotros mismos y no como un montón de recursos para ser explotados. Cualquier actuación sobre el medio ambiente debería testearse tanto o más que un nuevo medicamento. Antes de comercializarse se asegura uno que no tiene efectos nocivos… Lo mínimo es hacer lo mismo con aquello que nos afecta a todos, y no solo al individuo que consume el medicamento. Deberíamos aprender a ver el mundo como un enorme ser viviente, como la teoría (del XIX creo) donde se decía eso y le daban a la Tierra el nombre de Gaia.

 

Segundo y no menos importante es que estoy convencido que, para conseguir que el mundo no se convierta en un erial, hemos de aprender a pasar viviendo con menos. No es necesario consumir tanto. Deberíamos saber retroceder, en ese sentido, a 50 años atrás, cuando las cosas duraban muchos años (o toda la vida incluso) y no este ritmo frenético donde se nos obliga (casi) a cambiar las cosas cada pocos años. Un ejemplo de todo esto es lo que duraba antes un televisor, una nevera o un coche y lo que duran ahora. Relajar nuestro ritmo de vida… No es necesario viajar siempre que se hacen vacaciones (debería reducirse el tráfico aéreo) y se me antoja una cosa bastante demencial comer melones o cerezas en invierno… No sé si me explico.

 

 

Para dejar de hacerme pesado, quiero acabar poniendo una consigna que leí en un muro (un grafitti de un autor anónimo) y que rezaba así:

 

“Un millón de máquinas jamás podrán hacer una flor”

 

 

Ningú ha comentat aquest article.
Nou comentari
Nom:
Títol (opcional):
E-mail:
Comentari (màxim 2048 caràcters):
Verificar:
Encara saps multiplicar: 10 x 5 = ?
 
< Anterior   Següent >

 
Crèdits | Política de privacitat | Avís legal | Mapa web | Novetats
© 2010 SAM Esgrima Barcelona