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O lo que es lo mismo, como creo que debería ser la esgrima según la visión de un esgrimista influenciado por la literatura de folletín, la esgrima antigua y el cine de capa y espada.
Siempre he pensado que la esgrima deportiva está muy bien, y me lo paso pipa tirando, pero a veces sale el enfermo mental que anida en mi interior y empiezo a elucubrar variantes más acordes, a mi parecer, con el arte que practicaban nuestros antepasados.
Ante todo, como ya comenté tiempo ha en otro lugar, y a riesgo de repetirme, voy a malresumir como era esa esgrima que se practicaba cuando el uso de la blanca era asignatura obligada para todo gentilhombre.
En nuestras tierras la esgrima recibía el nombre de destreza, una denominación mucho más poética y evocadora, que a su vez se subdividía en destreza común y destreza verdadera para liar aún más el cotarro.
De la destreza común poco se puede hablar, a pesar de ser la más utilizada, pues era la esgrima del pueblo, por llamarla de alguna manera, la esgrima que practicaba la soldadesca y el grueso de los hidalgos. Poco se puede hablar de ella pues no existían tratados para aquello que ya todo el mundo conocía y sus entresijos se han perdido quizás para siempre. Su esgrima se puede deducir mediante los tratados de la otra, la verdadera, pues de esta sí existen escritos y en estos se hace referencia indirecta a la común para postular tretas que la contrarresten.
La destreza común se parecería levemente (muy levemente) a la esgrima teatral en cuanto a concepto, es decir, guardia frontal, con las piernas ligeramente arqueadas y las armas apuntando al cuello del adversario. Una postura muy natural, huyendo de la guardia actual, herencia (creo) de la esgrima italiana y que se me antoja muchas cosas menos natural.
La destreza verdadera era todo lo contrario de la común, creada por el gran maestro de armas Carranza y Pacheco más tarde, quien la acabó de impulsar como esgrima cortesana y erudita, solo al alcance de unos pocos elegidos. De esta existen muchos tratados a cual más denso y casi cabalístico, llenos de tecnicismos difíciles de entender por los de su época, ya no digamos por nosotros, que nos separan más de trescientos años de historia.
En la destreza verdadera la guardia ya es de por si un gran cambio comparada con su hermana bastarda. En esta el cuerpo se ha de perfilar y estar totalmente recto, con las piernas casi juntas y los pies en un ángulo de 90 grados. El brazo totalmente estirado, amenazando a nuestro adversario con la punta de nuestra filosa, y uno siempre se ha de mover en círculos, o compases como creo que lo llamaban, para ganar los grados de perfil sobre tu adversario y así tocarlo sobre su preparación o algo así. Tampoco me hagan mucho caso pues era cosa muy difícil de entender por la gente de la época, o sea que no esperen que un zurdo confundido que apenas sabe distinguir la cuarta de la sexta les vaya ahora a enseñar cosa tan complicada como esta.

Miren sus mercedes si era cosa complicada eso de la esgrima verdadera que hasta Quevedo en su Buscón, que era el hombre muy coñón, se ríe cosa mala de ello cuando pone una escena en la que se topa con un aprendiz de estas artes, que anda por el campo trazando círculos y haciendo cabriolas. Este estudiante le comenta que la destreza verdadera contiene matemáticas, filosofía, música, medicina y hasta teología, de lo cual el autor, en boca de su Pablos, le replica que lo de medicina lo ve claro pues se trata de matar pero que del resto de cosas no entiende nada y que el libro que lleva el aprendiz (Grandeza de las Armas de Pacheco), que dice que sirve para matar mucho y bien, cree que o enseña a ser pestes a los hombres o lo compuso un doctor, pues no hay nadie que mate más que un doctor. En fin, no me enrollo más sobre esto, que me pierdo.
Volviendo un poco al tema, ambas disciplinas, tanto la verdadera como la común o vulgar, se articulaban mediante lo que ellos llamaban tretas, que no dejan de ser el símil a lo que hoy nos enseñan nuestros maestros de armas como una serie corta de movimientos para conseguir el tocado. Para explicarme mejor, pondré un par de ejemplos rápidos que lo ilustren. Bueno, mejor pensado, pondré uno que sino me extiendo demasiado:
La engavilanada: para aquellos que tengan en mente la cazoleta actual de la espada, han de recordar como eran antiguamente las espadas, con aquellas dos piezas de metal que salían perpendiculares del pomo, justo por debajo de la cazoleta, que recibían (y reciben) el nombre de gavilanes. Bien, una vez puestos en escena (espero), piensen en la maniobra, que no era otra cosa que tomar el hierro del contrario con la hoja propia (lo más usual era hacerlo tras parar un ataque enemigo) y con un giro de muñeca el diestro que ha parado atrapa la hoja contraria con la suya propia y un gavilán, por lo que solo le queda acortar distancias para clavarle la hoja en las entrañas a su enemigo.
Bueno, todo este rollo tan espeso y friki viene a cuento para exponer lo que tenía en mente e intentar disculpar el porqué de mis razonamientos, y querer proponer pequeños cambios que harían la esgrima mucho más atractiva al público e incluso a los propios participantes.
1º La pista. Una pista recta y larga tiene sentido únicamente por la necesidad física de un cable que empobrece la táctica. En la época del wi fi y las comunicaciones vía satélite, nuestro deporte aún no cuenta con un sistema inalámbrico que nos permita tirar en una pista circular, con lo que ganaría este deporte ¿O debería decir destreza?
2º Peso de la espada. Sería ideal que la espada pesara más, al igual que sus ilustres antepasados. Esto haría una esgrima más visible para el público, más táctica y menos física. De todas formas este punto sería más que discutible, pues a mayor peso, menor seguridad, y con la seguridad sí que no se juega.
3º Uso de mano no armada. Aquí sí que entramos en la madre del cordero. Esto es un grave fallo, a mi humilde punto de vista. La esgrima siempre fue un arte ambidiestro. Se tiraba con espada y daga, espada y capa, espada y broquel o cualquier otra alegre combinación. Incluso en el caso de no tener arma secundaria la mano no armada siempre estaba presta para agarrar la espada enemiga, desviar un ataque o cualquier otra cosa, que para eso Dios, en su sabiduría nos otorgó dos manos, como bien podría decir un contemporáneo del conocido capitán Alatriste. Supongo que esto de no permitirse el uso de la mano no armada se debe, supongo, a que se ha huido de la esgrima como deporte de contacto, evitando siempre el cuerpo a cuerpo, pero no me digan que no sería divertido poder usar la mano no armada como defensa pasiva.
Bueno, poca cosa tengo que añadir, que no es poco, al margen de un par de pequeñas cosas que no quería dejar en el tintero.
Por una parte, no hace mucho, leyendo un antiguo tratado de esgrima, descubrí las pruebas que tenía que pasar un maestro de armas para serlo, y consistía en probar su habilidad con ¡once! tipos de armas distintas, siendo cosas tan exóticas como espada y broquel, montante o espada a dos manos, bastón, lanza corta, daga, espada y escudo, espada y daga, espada y rondilla ¿?, poignard (un tipo de daga), espada y capa y espada monda y lironda. Casi nada. Sería divertido que esa tradición se recobrara, aunque dudo que nuestros maestros estén de acuerdo con esto.
Para finalizar y al hilo de haber escrito esto, he recordado un artículo de hace MUCHO tiempo de don Javier Romero sobre las acepciones de zurdo en el pasado (no tan pasado), donde se nos tacha de siniestros, aviesos y gente contra natura. Supongo que un zurdo jamás podría ser un diestro verdadero… Y ni tan siquiera uno de vulgar.
4 comentaris 4.Convidat | 09-02-2010 10:21:37 | un poco siniestro si que sois... (vos)y antidiestro también .·)
Lo que dice Ricardo me motiva muchísimo! Un PaintBall de espadas! ¿dónde hay que firmar? .·D 3.David Gomáriz | 20-01-2010 08:16:20 | Sense títolCaramba!! Agarro el reto de don Romero, e incluiré un apartado de duelos y lizas en campo circular con las posibilidades expuestas por don Ricardo. :-) 2.Javier Romero | 19-01-2010 12:14:36 | La destreza de los zurdos"La destreza de los zurdos" sería un magnífico título, a la vez que un bello oxímoron, para un ensayo a la manera de antaño, en la mejor tradición de esos libros y tratados que se evocan un poco más arriba. Su objeto sería analizar y explicar por qué los miembros del gremio que tan bien representáis, Maese Coyote, son rivales irremediablemente incómodos en la pista. Tal vez algún diagramita como el presentado en este artículo podría ayudar a entender... Ahí queda ese desafío para vos, Maese Coyote. 1.Ricardo | 18-01-2010 20:09:43 | Rondilla? Maese Coyote,
lo de rondilla quiza corresponda a la rodela.
Según el DRAE. "Rodela: escudo redondo y delgado que, embrazado en el brazo izquierdo, cubría el pecho al que se servía de él peleando con espada".
Por otra parte, sí que me parece que las comunicaciones inalámbricas debieran poder abrir más el campo a otras dimensiones: p. ej.: geometría de la pista ó mayor número de participantes en un asalto. Imagínate pistas cuadradas o circulares en donde se disputasen asaltos entre dos equipos de varios tiradores y que fuera posible llevar una anotación simultanea de todas las combinaciones posibles de parejas de tiradores así como del cómputo total por equipos. O sea una auténtica batalla de paint-ball pero con espadas. Y esto sólo sería una posibilidad de las muchas que hay: duelo, emboscada (Establecer un compromiso de asalto con aquel tirador que caiga en el área de cobertura bluetooth de quien tiende la emboscada), traición (tiradores que cambian de bando en medio del asalto)y muchas más...
Ya ves que gracias a la tecnología el lado friki de la esgrima no tiene límite.
Un Saludo
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