|
Va de anatomía, reflexiones y quejas, todo en dosis muy moderadas
Los isquiotibiales constituyen un grupo formado por tres músculos: el semitendinoso y el semimembranoso, más internos, y el bíceps femoral, más externo. Son masas musculares largas y fuertes, que cubren la parte posterior del muslo y son los antagonistas de los cuadríceps, situados en la cara anterior del muslo. Los cuádriceps son extensores, los isquiotibiales flexores. Cuando se estira la pierna completamente en la zancada, los músculos isquiotibiales de la pierna adelantada están relajados, y se contraen cuando el pie toca el suelo y la otra pierna empieza a ser levantada. Acoplados al cuadríceps, estos músculos, entre otros muchos, ayudan a estabilizar el cuerpo y a mantenerlo vertical. Más específicamente, y también con los cuádriceps, estabilizan la rodilla: los que han tenido lesiones de rodilla saben bien de la importancia de tener unos isquiotibiales poderosos. En la esgrima, los isquiotibiales desempeñan un papel fundamental en casi todos los movimientos de piernas, como por ejemplo en la parte final de la ejecución del fondo. De hecho, la posición flexionada de las piernas los obliga a un trabajo constante. Por todo ello, los esgrimistas nos hemos de aplicar a fortalecerlos, calentarlos, estirarlos y enfriarlos (según toque) adecuadamente. En una palabra, mimarlos.
¿A que el párrafo anterior da el pego? De hecho, mis conocimientos sobre los isquiotibiales eran más que rudimentarios hasta hace unas tres semanas. Fue entonces cuando me lancé de cabeza a los abismos de internet, a recorrer algunas de las miles de páginas que hablan, con mejor o peor fortuna, de anatomía, deporte, biomecánica, traumatología, musculación y cosas así. El párrafo de arriba, el que creo que da el pego, es el fruto resumido de esta búsqueda; espero no haber dicho demasiadas inexactitudes, y, a poder ser, ninguna insensatez.
La causa de este interés anatómico tan específico nació en los últimos campeonatos universitarios de sable, cuando a consecuencia de un fondo mal ejecutado noté una especie de catacrec de mal augurio en la parte posterior del muslo. Visita al trauma, anda vaya rotura que se ha hecho, vamos a hacer una resonancia para estar más seguros, resonancia, vaya, ya decía yo, diez centímetros de desgarro en los isquios, como una especie de descosido, vaya. Así que compresión, frío, y cuatro o cinco semanas de reposo, es decir, de abstinencia, esgrimística, claro. Y luego dos o tres semanas de recuperación. Y paciencia, mucha paciencia, y otro tanto de resignación.
Es curioso ser consciente de cuánto de sesgado y subjetivo, por no decir egoísta, es nuestro conocimiento de la realidad. Ahora mismo, de los cerca de 650 músculos de contracción voluntaria que creo que tenemos en el cuerpo, sería capaz de dibujar, situar y nombrar correctamente muy poquitos, pero desde luego los isquiotibiales estarían en muy primer lugar. Y no es sólo el conocimiento, también distorsionamos nuestra percepción de la realidad. Ahora, cuando ando o me muevo, no sólo pienso en lo que hace (o deja de hacer) mi herido grupito de la parte posterior del muslo, sino que soy visceralmente consciente de sus contracciones y relajaciones, de sus más pequeños pálpitos. Me he convertido en una especie de extraño organismo con dos isquiotibiales (uno en cada pierna, el de la derecha deterioradillo) de los que cuelgan algunos accesorios secundarios tales como brazos, corazón, riñones, cerebro y otras menudencias.
Esto de lesionarse tiene cosas buenas, aunque pocas. Una de ellas es que se hace cultura, como ha quedado claro en mi primer párrafo. Otra es que se tiene tema para el blog, que no todos somos llamados al Liceo a hacer de piratilla. Y una tercera es que cuando aplazan por mal tiempo el torneo de Logroño no te decepcionas. Pero esta es traída por los pelos, ya que no tenía planeado haber ido a Logroño ni siquiera con los isquiotibiales enteritos.
Por supuesto, también tiene cosas malas. El abandono de entrenamientos, poules y competiciones es una de ellas, ya que todos los que sufrimos del virus de la esgrima sabemos lo duro que es el síndrome de abstinencia. Otra es lo imposible que resulta que alguien del ramo sanitario se te tome en serio, al menos en mi caso. Me refiero a que cuando uno se interesa por el futuro de su muslito, difícil es no toparse con un: “no, quedará bastante bien, no se preocupe, además a su edad…”. Hay que fastidiarse. Y la tercera: pensaba yo que a base de recuperación y esfuerzo iba a acabar con un isquiotibial de bandera, envidia de propios y extraños (si es que propios y/o extraños pueden llegar a tener envidia de algo así). Pero no, parece que el descosido se rellena de tejido cicatricial, conjuntivo, y luego te arreglas para hacerlo flexible y que cada palo aguante su vela. Viene a ser como el operario que viene a casa para ajustarte no sé qué y que termina haciendo el ajuste con “un filetito de silicona”, paradigma de la chapuza doméstica. Pues así van a acabar mis diez centímetros de descosido, ajustados con un filetito de porquería conjuntiva, eks.
Pero bueno. Como suele decirse, a la fuerza ahorcan. Que nadie se extrañe si ando algo ausente de la sala. Que tampoco se extrañe nadie si cuando vuelva mi saludo se ha convertido en:
“Hombre hola cómo te va todo… Por cierto…
¿cómo les prueba el año a tus isquiotibiales?” 5 comentaris 5.Javier Romero | 12-01-2010 10:28:45 | por supuestoQue sí... No hay mayor estímulo que ser desafiado cuando aún no se ha empezado la recuperación, así que agradezco el desafío, muy sinceramente. Haremos por estar prestos cuanto antes e igualar en espíritu a los ilustres visitantes de este blog. 4.Ricardo | 11-01-2010 23:01:59 | El espíritu está pronto...Caray Javier, ya sabes que mis lineas se dirigen a tí con el mejor espíritu que, aunque de forma vehemente, buscan animar tu convalecencia y motivarte para acortar su duración. Espero que nos sigas echando de menos a todos, incluido a mí.
Espero que nos mantengas al tanto de tu evolución con la asiduidad que ello merece, y que sea a base de prolijos partes periódicos tan propios de tu singular, elegante y ordenado estilo. No sé si es pronto todavía, pero a mí me encantaría contar con tu presencia mediante alguna visita sorpresa a la poule. Sería toda un inyección de moral mutua para la comunidad de tiradores opsímatas entre los que me incluyo y para quienes representas un auténtico adalid de la causa pro senex venerabilis. Supongo, también, que te irá bien comprobar que ahí seguimos esperándote.
Un abrazo
3.Javier Romero | 11-01-2010 12:32:21 | Un día volveréGracias, Maese Coyote, por vuestros buenos deseos y mejores consejos, nacidos, lo sé, de experiencias similares. Los retornos son agridulces. Por un lado, está la alegría de reintegrarse a la dinámica de la Sala, los asaltos y todo eso. Pero eso no se hace sin dolor. Duele el cuerpo (las partes más o menos curadas, y las otras también, que se quejan después de tanta vagancia), y duele el alma (sobre todo la autoestima, que sufre serias magulladuras durante un tiempo). No hay más que ver el espíritu con que algunos me están esperando... Pero de momento os echo de menos a todos. 2.David Gomáriz | 11-01-2010 08:14:43 | Sense títolOs entiendo perfectamente, don Romero. Es una porquería eso del descanso obligado. Calma, que estas cosas requieren su tiempo y cuando vuelva seguiremos los mismos y en unas pocas sesiones de estocadas y sudores nos vuelve a poner en nuestro sitio!! :-)
por aquí le esperamos!! 1.Ricardo | 09-01-2010 18:15:58 | Sense títolTe quiero en la sala en nada, con relleno o sin relleno conjuntivo en la isquiotibial correspondiente. Y no valen excusas, que hasta que te recuperes del todo intentaré resarcirme de todo lo que llevas caneándome desde que empecé con esto.
un abrazo y feliz isquio seminuevo. |