SAM Esgrima Barcelona
Palabras para la esgrima (2): opsímata Imprimir a/e
Javier Romero
14-11-2009

La esgrima parece atraer o generar opsímatas

 

 

Nunca he escuchado esta palabra, y hasta que me puse a escribir este artículo, sólo la había leído una vez, concretamente en “Una lectora nada común”, de Allan Bennet (Anagrama, 2008). Debo reconocer que no fueron mis paseos literarios los que me llevaron a ellas (a la poco común lectora y a la palabra), sino la indicación de una buena amiga que sabe de mi afición por estas cosas, entiéndase por cosas la fascinación por vocablos hermosos, precisos y útiles. Estimulados mis instintos de lingüista amateur, me lancé en pos de conocimientos; primera sorpresa, no aparece en el DRAE, ni en los diccionarios más antiguos del castellano a los que tengo acceso. Di con un uso muy marginal de “opsímata” como forma probablemente derivada de “optímata”, en el sentido de persona principal; como veremos, ninguna relación con la opsimatía de la que aquí trato. Tampoco parece haber existido en latín, ni forma parte del léxico normativo del catalán, italiano o francés actuales, si bien hay que decir que un diccionario francés de 1872 lo recoge en la misma acepción que vamos a dar aquí, y lo sitúa en el mundo de la didáctica. La palabra es pues inglesa de pura cepa (opsimath), o no de tan pura cepa, ya que viene directamente del griego (combinando las raíces ops-, tardío, y manth-, relacionado con el aprendizaje). ¿Por qué una palabra nacida en Grecia parece evitar cuidadosamente el latín y la mayor parte de las lenguas románicas, intenta el francés, donde no sobrevive, y recala con honores en el inglés?

Bueno, a lo que íbamos. Un opsímata es alguien que llega tarde a algo, pero no a cualquier cosa, sino a algo que implica un aprendizaje: un oficio, destreza, afición o conocimiento, incluso una forma de vida, o, vayamos un poco más allá, una emoción o un sentimiento. Tarde, pero no irremediablemente tarde. Y supongo que tarde tiene aquí un sentido estadístico, es decir, tarde respecto a lo que es habitual o normal. No es opsímata, pues, quien empieza a jugar a petanca al principio de su jubilación, pero sí lo es quien aprende a conducir a los cincuenta. Cabe preguntarse si lo de “tarde” limita su sentido a una aséptica posterioridad, sin más connotaciones, o tiene un halo más o menos intenso de ocasión perdida, de tren que se escapa, o que estuvo a punto de escaparse. No tengo ni idea, ya dije antes que mi experiencia con el palabro es escasa, por no decir absolutamente puntual. Los anglosajones se muestran mucho más expertos y fluidos en su uso: en Google salen unas 50.000 referencias, entre ellas la de un club parece que hasta hay clubes de opsímatas, lo que nos faltaba. En castellano, casi nada, y el “casi” son páginas relacionadas con el libro arriba citado. Ocasión maravillosa para ser el primero en explotar las enormes potencialidades del vocablo… Ahí van unos ejemplos para empezar:

Admirativo: “Empezó a estudiar a los cuarenta años, y acaba de obtener un doctorado cum laude. Qué pedazo de opsímata…”
Romántico: “Algo tarde me enamoré, y tú has sido mi primer, mi único y mi gran amor. Gracias le sean dadas a mi opsimatía”
Despectivo: “Ahora va y a su edad le da por aprender macramé. También son ganas de hacer el opsímata…”
Amenazador: “Niño, estudia o te convertirás en un opsímata”

Es concepto de enorme aplicación en el mundo de la esgrima, un mundo lleno, a rebosar de opsímatas, por cierto de opsímatas muy felices. Cabe preguntarse por qué la esgrima atrae o genera opsímatas. Una respuesta fríamente numérica sería que el “tarde” empieza entre los doce y los catorce años, y como la media de edad a la que te enteras de que existe la esgrima debe andar por los 25 ó 30, pues… a la fuerza ahorcan, que suele decirse.
Claro que debe haber otros, y así sin pensar mucho se me ocurren unos cuantos, relacionados por ejemplo con el psicoanálisis y los símbolos, con atavismos varios (honor, damas, caballeros…), con la fascinación por el arma blanca, con el atractivo de las paradojas (un deporte de lucha no violento), con la baja incidencia de lesiones y probablemente muchos más.
El hecho experimental irrefutable es que estamos de opsímatas hasta el cuello: basta visitar la poule de los jueves de nuestra sala, o el foro esgrimistas.net, la Lliga Catalana o los torneos de Circuito Wilkinson. En todos estos acontecimientos deportivos los opsímatas tienen presencia significativa, incluso en algunos son más abundantes que los otros, que no sé cómo llamarlos (urgente: se busca antónimo de opsímata).

Esto de la opsimatía (¿o será opsimatismo?) tiene su miga. El día que me enteré que era opsímata me llevé una alegría, de hecho algo más, algo así como una profunda y gozosa sensación de identidad revelada. Quiero ofrecer a una parte importante de mis escasos lectores la posibilidad de disfrutar de esta misma experiencia, no sin prevenirles de que, tras madura reflexión, uno percibe en la cosa un componente patético y un componente romántico. Viene a ser como el viajero que corre desesperado detrás del tren que se le escapa: inspira algo de compasión, algo de admiración y algo de risa. Y luego coge el tren, o se le escapa. Que cada cual se ubique a su gusto en este contrastado poliedro de sensaciones.

En cualquier caso, disfrutemos de ser los opsímatas más felices de este lado del Mississipi.

 

Addendum
El libro de Bennet es una pequeña delicia, un canto a la lectura en 119 páginas a través de una fábula muy poco fabulosa cuyo principal personaje es la reina de Inglaterra. Por si alguien se anima…

 

Addendum (2)
Si algún día se me ocurre formar otro equipo para la Catalunya League , “Los opsímatas” sería un nombre excelente. Asimismo, se podría hacer un torneo de esgrima “Torneo de los opsímatas”, en que sólo pudiera participar gente que empezó a hacer esgrima a partir de los 30, o de los 40.

4 comentaris
 4.Javier Romero | 18-11-2009 22:16:25 | Norímatas, sincrómatas y opsímatas
Caramba, cuánta cultura visitando mi blog. Creo que ya lo tenemos. Los hay norímatas (precoces, que dicen otras), sincrómatas (también oportunos) y opsímatas (tardones o así). Gracias a vosotros y vosotras, mi percepción del mundo está mucho más ordenada a partir de ahora.
Y que lo de llegar tarde sea siempre malo, seguro, pues... no estoy tan convencido. Que esté en general mal visto y no dé prestigio social, pues eso sí. En una carrera de 100 metros lisos el mejor camino es el más corto, sobre todo si quieres ganar la carrera. Pero eso no vale para todos los casos, no siempre el camino más largo es el equivocado, ni siquiera el peor.
A mi entender, vaya.
 
 3.Convidat | 17-11-2009 11:54:23 | Antonimo de opsímata
propongo,

norímata, del griego noris(νωρίς), temprano . Es decir, de aprendizaje temprano.


Me alegra que te haya vuelto la inspiración.

Ricardo
 
 2.Convidat | 16-11-2009 14:42:44 | eufemismos
La opsimatía (u opsimatismo) no es eso que antes se llamaba equivocación vital. Llegar tarde es no llegar a tiempo,m o sea, malo, siempre, seguro. ¿Mejor que no llegar? Quizá sí, pero peor que llegar cuando tocaba, porque siempre implica haber ido por derroteros equivocados antes de dar con el fetén,
Y eso nos lleva a posible antónimos. Si lo contrario de llegar tarde es llegar pronto, el antónimo es "precoz", que quizá es igual de pernicioso y frustrante que ser opsímata, pero tiene más prestigio social (excepto en algunas activiades que no ha lugar a comentar aquí y ahora). Pero si lo contrario de llegar tarde es llegar a tiempo, entonces el antónimo sería "oportuno".
Ya se sabe que más vale llegar a tiempo que rondar un año. Lo dice una opsímata ontológica y perseverante, que tampoco había oído nunca la palabra, pero que la escucha con atención y la incorpora a su definción vital.
 
 1.Convidat | 15-11-2009 23:27:15 | propuesta de antónimo
¿Qué tal "sincrómata"?
 
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