SAM Esgrima Barcelona
Cuatro miradas Imprimir a/e
Javier Romero
23-12-2008
Guitarras, cromosomas, envejecimiento, tornillos...
Elementos poco navideños pero que hoy sirven para felicitar estas fiestas.

 

Al salir de la Facultad escuché una guitarra, y voces jóvenes que cantaban unidas, que no es lo mismo que cantar juntas. Las voces venían de un grupo que estaba sentado en la hierba, en una mañana de otoño, algo fría, pero soleada, y con un aire transparente, como recién estrenado.
Se removieron posos donde yacían otras guitarras, otras canciones, otras voces y otras mañanas. Sentí una dulce nostalgia y, porqué no reconocerlo, también un poco de envidia.
Si, leídos mis pensamientos, una joven del grupo (¿por qué pienso “una” y no “uno”?) se hubiera acercado a preguntarme porqué, en vez de sentir nostalgia y envidia, no cantaba yo también, y tocaba la guitarra con ellos, hubiera tenido que contestar que porque tenía prisa. Que porque no sabía tocar la guitarra. Que porque desafinaba horriblemente. Que porque seguramente no conocía las canciones que cantaban. Que porque me sentiría fuera de lugar. Que porque para mí el momento de cantar sentado en la hierba ya había pasado. Y ella se habría reído de mi estupidez, y habría insistido.
Pero no se me acercó ninguna estudiante. Seguramente ni me vieron. Por suerte: así me ahorré conversación tan absurda.

 

                                                                                          oOoOoOo

 

“La población de Europa envejece”, anunciaron en tono de reproche en el noticioso. “En el 2020 habrá demasiados viejos de más de 65 años”, remataron con palabras sólo un poco menos crueles que las que yo empleo ahora. Me sentí culpable. Pero no sé cómo evitar tener más de 65 años en el 2020. O sí lo sé, pero no estoy seguro de estar dispuesto a ello. Tal vez no debí obedecer cuando me dijeron, varias veces durante los noticiosos de los últimos años, que hiciera ejercicio, comiera sano, vigilara mi colesterol y controlara mi presión arterial.
¿Qué culpa tengo yo si me dan órdenes contradictorias?

 

                                                                                       oOoOoOo

 

Paseo por el casco antiguo, sin otra intención que ir a donde me lleven mis pies. Y me sumerjo tan profundamente en mis pensamientos que casi se me olvida volver a la superficie a tomar unas bocanadas de realidad.
Entro en un café. Me siento y dejo que retazos de conversaciones penetren mi coraza de ensimismamiento, y en mi cabeza se forma, perezosamente, un collage de frases de incomprensible y abstracta belleza.
Una ráfaga de aire frío llama mi atención. La puerta acaba de abrirse para dejar paso a dos ciudadanos de a pie: uno, diario bajo el brazo, en la cuarentena; el otro, ojos levemente rasgados, cabeza pequeña, edad similar pero a la vez indefinible ¿Hermanos? Quién sabe. Ya en la mesa, el del diario lo enrolla y le da al otro un golpecito. No hay reacción. Otro golpecito. Y otro. Y otro más. Los golpecitos son muy suaves, insistentes pero cariñosos; no sé si inquietarme, así que sólo me desconcierto. Más golpecitos. De repente, el golpeado reacciona con una sonrisa esplendorosa, sincera, feliz, que me cautiva. Ya no puedo dejar de mirar.
La camarera, junto a su mesa, vacila: una vez anotada la consumición del primero, no sabe a quién preguntar la consumición del segundo, si al interesado, que parece ausente, o al maltratador cariñoso. Mi línea de visión se obtura un momento por culpa de un abrigo que pasa por ahí justo en ese instante. Cuando la obstrucción desaparece, la cosa se ha solucionado, aunque no sé cómo.
Llegan los cafés, y el mismo periódico que los ha unido los aleja ahora. Uno se sumerge en atenta lectura, el otro se concentra en su café, que azucara y remueve con precisa decisión. Se lo bebe a sorbitos, y sé que disfruta de él, y también sé que piensa en sus cosas. Como yo (pero las camareras nunca vacilan conmigo). Pasa el tiempo, se acaba el café, se acaba el diario, se levantan y se van, nunca sabré hacia dónde ni hacia qué.

Soy incapaz de imaginar cómo es el mundo que se esconde tras esos ojos levemente rasgados; cuarenta y seis cromosomas nos unen, uno sólo nos separa.

 

                                                                                                  oOoOoOo

 

Desde la grada los veo, esforzándose. Dos pequeños grandes titanes que aguantan con bravura, que resisten embates y sacudidas cumpliendo su misión. La tarea es muy dura, y resistir requiere unas dosis de tesón y denuedo que rayan lo heroico. Los dos, cada uno por un lado, sujetando con todas sus fuerzas, con toda su voluntad.
Pero uno de ellos está cansado, se debilita. Pone todo su empeño, pero ve como sus manitas de rosca empiezan a no poder más, resbalan, están a punto de desasirse. Un último esfuerzo para no soltarse, para no rendirse; aprieta férreamente los dientes; pero no puede, no alcanza. Abandona, sale por los aires, cae al suelo.
Su compañero intenta resistir, pero sabe que ahora está ya todo perdido: él solo no resistirá. Así que quema sus últimas energías en una lucha de la que sabe va salir derrotado: no espera unos refuerzos improbables, sino la derrota. Al final, también cae al suelo, rebota, rueda, no muy lejos de dónde yace su compañero.
Nadie los busca, nadie se pregunta por ellos. Han caído en la oscura gloria de los héroes desconocidos.
Yo, cuando me reencarne, quiero ser, como ellos, tornillo de punta de espada.

 

 

Addendum

No se me ocurrió este año cuento de Navidad alguno. Así que felicito las navidades con estos textos a todos los que leen este blog, a los que lo leen mucho, a los que lo leen poco o muy poco y a los que lo leen higos a brevas.
También felicito a quienes no lo leen nunca. Lo único es que ellos no se enterarán.

 

 

2 comentaris
 2.Convidat | 29-12-2008 16:04:46 | Sense títol
Siempre tienes un artículo a punto para cada momento. Me sigues sorprendiendo, me sigue gustando leerte.
Un saludo desde tierras alicantinas.
 
 1.Convidat | 24-12-2008 09:01:04 | Agradecimiento navideño
¡Qué mejor que un cuento de Navidad, sino éstos cuatro!
De ellos, también podemos extraer alguna "enseñanza" para reflexionar en estas fechas.
Gracias al autor por su constancia durante este más de un año, y por la calidad de los textos y su variedad temática, siempre interesantísima.

Y
¡FELICES FIESTAS! para todos (lectores y no)
**********************************************
 
Nou comentari
Nom:
Títol (opcional):
E-mail:
Comentari (màxim 2048 caràcters):
Verificar:
Quantes lletres hi ha a la paraula SAM ?
 
< Anterior   Següent >

 
Crèdits | Política de privacitat | Avís legal | Mapa web | Novetats
© 2010 SAM Esgrima Barcelona