SAM Esgrima Barcelona
A dignificar tocan Imprimir a/e
Javier Romero
24-10-2008

 

La esgrima, además de ser un deporte digno, ha de parecerlo

 

 

 

 

 

Los que vivimos con más o menos compromiso, o incluso con cierta pasión el mundo de la esgrima a menudo nos lamentamos de que sea un deporte tan minoritario, de que se nos haga tan poco caso, o de que no se la valore como se merece. Es un tema recurrente, que puede llegar a deprimir de manera benigna aunque hiriente. A muchos parece que se les haya abierto el cielo este verano, con la medalla de bronce de Abajo: al fin, una oportunidad para ser rescatados del olvido, redimidos del ostracismo. Puede que sí, puede que no…

 

Pero además de esperar las benéficas consecuencias del “efecto Abajo” también podríamos poner algo de nuestra parte para que la esgrima ganara en consideración y mejorara la percepción que de ella tiene esa gente tan rara (aclaración: la gente rara es esa mayoría absoluta que no sienten, cosa sorprendente, la misma pasión por la esgrima que nosotros). Sugiero empezar por creernos nosotros mismos que nuestro deporte es digno en todos sus aspectos, y no sólo en la pista, y empezar a eliminar algunos rasgos que causan impresión de mezquindad o descuido.

 

Pongo tres ejemplos tomados de mi experiencia, algunos vienen de competiciones estatales, otros de competiciones autonómicas. Seguro que esta lista se puede ampliar ad infinitum.

 

a)     Sobre el lugar donde se celebran las competiciones

Ha de reunir unas condiciones mínimas de habitabilidad, obvio, ¿no? Pues, en mi corta vida de esgrimista, he estado en lugares donde no había sitio material para dejar las sacas que no fuera amontonadas (si te tocaba debajo y de repente necesitabas algo de la saca… no veas); también he estado en lugares donde había que poner un turnomatic para la ducha (ochenta competidores y dos duchas, por suerte nos iban eliminando de a poco), y en otros lugares donde no había vestuarios y había que cambiarse en la pista, abajo los tabúes.  Por cierto, una vez estuve a punto de morir aplastado intentando ver los resultados de la vuelta de poules, y otra vez me dio la risa al ver bloqueado un acceso con dos tiras de precinto cruzadas, ¡oh elegancia sin par!.

 

 

b)     Arbitrajes desde el suelo

Que el problema de los árbitros es endémico y que las mejores cabezas ya están en ello para resolverlo… de acuerdo. Que para algunas competiciones de ámbito autonómico se arbitren los propios tiradores, pues es una solución de emergencia perfectamente admisible. Ahora bien, conservemos un mínimo de dignidad y no aceptemos bajo ningún concepto que un presidente de jurado esté sentado en el suelo mientras ejerce sus funciones.

 

c) Dignificación de las finales

Si hay algo deprimente es ver a dos personas que, tras una mañana de esfuerzo y lucha, están en una pista dirimiendo la final, y aparte del árbitro, el directorio técnico y un par de amiguetes, nadie mira ni nadie anima. Peor aún, uno de ellos se lleva una victoria, desde mi punto de vista totalmente admirable, hay unos pocos aplausos y…¡apaga y vámonos! ¿Tanto cuesta hacer una presentación de finalistas? ¿Tanto cuesta improvisar un podio con unas medallitas? ¿Tanto cuesta quedarse un ratito más para disfrutar de la mejor esgrima del torneo que sea y luego dar al vencedor (y a los otros) un aplauso que se tienen bien merecido?

 

 

Es cierto que son pequeñas cosas de forma, símbolos, rituales de escaso alcance que no llegan a liturgias. Pero los símbolos van cargados de valor. Los rituales encierran un significado, transmiten un mensaje. Evidentemente, no todo son las formas. La sustancia, la esencia, es lo más importante. Pero descuidar las formas es transmitir un mensaje de desinterés, de dejadez, de descuido que bien poco nos hace merecer el respeto y el interés del público potencial. ¿Qué respeto merece un deporte en que los participantes se dan de codazos para alcanzar a ver un papelito colgado en un mísero tablón? ¿En que el árbitro está sentado indolentemente en el suelo? ¿En que una competición termina sin una mínima ceremonia de entrega de trofeos? Y peor es acostumbrase a esta cutrez, integrarla, aceptarla como lo normal y por lo tanto dejar de tener una percepción de dignidad herida ante estos aspectos o situaciones; que es un poco donde estamos.

 

Todos podemos poner nuestro granito de arena, la esgrima lo merece.

 

 

 

Addendum

 

Este artículo lo pensé durante la última Lliga Catalana, en Amposta. Sucedió que fui eliminado relativamente pronto, y, malhumorado como estaba, me dediqué a buscar pegas al mundo. De ahí el tono, inusualmente reivindicativo.

Inevitablemente he recurrido a algún ejemplo tomado in situ, pero he dejado pasar algún tiempo antes de publicar el escrito porque nada tiene que ver lo que digo con aquella prueba concreta. Por si no ha quedado claro: aplaudo la organización de la prueba en Amposta y encuentro saludable que la esgrima catalana se descentralice.  

Además, os aseguro que arbitré de pie y me quedé hasta el final a aplaudir a los vencedores, que hay que dar ejemplo.

 

4 comentaris
 4.Convidat | 29-10-2008 12:07:25 | Sense títol
¡Siii! ¡Pan y circo! Bueno, no. Es coña. Al menos yo me refería a la parte buena de lo del público. No a eso de que griten, insulten, se peleen y otras lindezas. ¿De verdad es así un partido de hockey? Tendré que ir!
 
 3.Javier Romero | 28-10-2008 22:36:06 | El público... ¿que me quede como estaba?
Bueno, lo del público yo me refería sobre todo a los propios tiradores y alguno más. Vosotros vais más lejos, y es cierto que si se quiere público en el verdadero sentido de la palabra hay que hacer la esgrima atractiva, y comprensible, estoy de acuerdo con vosotros, Inés y Coyote. Ahora bien: yo también he visto partidos de hockey, y la descripción de Inés es perfecta. Eso de que el público se contagie, está muy bien, pero.. hasta cierto punto. ¿Os imagináis al respetable chillando, insultando al árbitro, abucheando sus decisiones, o cubriendo al contrario de burlas y escarnios? Esteeee... ¿seguro que queremos más público?
 
 2.Coyote | 28-10-2008 10:26:59 | Sense títol
Muchas verdades en este texto. Solo puedo decir que he de hacer voto de quedarme hasta el final, que siempre me escaqueo antes de tiempo, cansado y con ganas de unas bravas y una birra.

El tema del público, yo creo que el gran problema es la espectacularidad. En le artículo de Ines se habla del hoquei y de como el público se contagia de la emoción del campo. En esgrima eso solo nos pasa a los esgrimistas, pues cuesta mucho seguir la acción.
Desde mi humilde punto de vista, deberían hacerse profundos cambios para hacer de la esgrima un deporte mucho mas visual. No nos engañemos, es un deporte mucho mas divertido de practicar q de ver.
Debería aumentarse el peso de las armas para poder seguir mejor los movimientos y sin duda, si se pudiera combatir en todas direcciones, y no solo hacia adelante y atrás (pista circular?). Poder usar el brazo no armado para hacer una esgrima mas visual... Yo que sé. Algo que acercara un poco (solo un poco) la esgrima deportiva a la escénica (en las formas, no en el fondo) para hacer de la esgrima algo mucho mas divertido de ver y abriendo (a mi parecer) mucho más el abanico de movimientos y tácticas.

Disculpad mi paranoia.
 
 1.Inés Legemaate | 26-10-2008 17:51:53 | Sense títol
Yo siempre he creído que el problema de la falta de público en este deporte que practicamos, se debe, en parte, a que como no tengas un mínimo de idea de cómo funciona el protocolo (en el caso del florete y el sable) o de cómo funcionan las luces (en la Illa Diagonal pude comprobar que algo tan simple para nosotros no es nada obvio para un espectador), no te enteras de nada, y eso hace difícil el poder disfrutar del esgrima como lo hace el tirador.
 
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