SAM Esgrima Barcelona
Parada y respuesta Imprimir a/e
Javier Romero
18-10-2008

Un úlimo coletazo sobre esgrimoporras sin tongo pero sospechosas de prevaricación

 

 

 

Liminar

Pensaba responder a la intervención de Dídac de manera breve y contundente, pero los escritos muy a menudo se hacen autónomos y evolucionan de manera independiente a la voluntad de su autor, supuesto amo y señor de los mismos. En este caso hubo un proceso claro de hipertrofia, así que finalmente lo cuelgo como una nueva intervención, aún a riesgo de fatigar a aquéllos cuyo interés en la Catalunya League sea muy limitado. Me excuso por este inevitable coletazo a modo de estrambote, y prometo cambiar de tema bien pronto.

 

Parada y respuesta

Huuummmm…

Así que “tongo”. Esto es una invitación en toda regla a un poco de esgrima dialéctica, y no hay nada que me complazca más que aceptar este tipo de invitaciones; salvo, claro está, una invitación a esgrima de la otra, en la pista, y con el tacto del hierro en el guante.

Veamos. Primero los aspectos lingüísticos.

Dice el diccionario (el de la Real Academia Española, porque en el Diccionari Normatiu de l’IEC no está) que tongo es una trampa realizada en competiciones deportivas, en que uno de los contendientes se deja ganar por razones ajenas al juego. Ya empezamos mal, no era pues tongo la palabra adecuada. Hubiera sido más elegante hablar, por ejemplo, de “prevaricación”, que es la acción consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario.

Entrando ya más en el meollo, me apercibo de un hecho poco justificable: si alguien no ha apostado por un equipo se considera que ha apostado por él en duodécimo lugar. Pelín arbitrario…

Pero dejando de lado los aspectos léxicos y casuísticos del asunto, vamos a lo esencial. Si la entendí bien, la propuesta alternativa era determinar el vencedor de la esgrimoporra no por el número de “aciertos plenos” sino por el grado de aproximación. Así, se asignaban, para cada equipo, tantos puntos de error como la diferencia entre el puesto pronosticado y el ocupado, y se consideraba vencedor al que menos puntos acumulaba. Psé…

Esta forma de puntuar (y de pensar) nace de una concepción errónea del mundo como un lugar en que todo es lineal, gradual y proporcional. Por el contrario, la física (pej. procesos no lineales), las matemáticas (pej. teoría de las catástrofes) o la biología (pej. extinción de especies), por citar sólo algunos casos, nos demuestran que no es así. Vivimos en un mundo donde muchos fenómenos tienen puntos críticos, fronteras cualitativas, discontinuidades a todo o nada; y como todo lo dicho hasta aquí puede sonar un poco confuso, paso a poner ejemplos esclarecedores.

a) Deporte. La pelota entra o no en la portería (o en el aro en baloncesto, o en el agujerito en golf), si entra es un gol, si no entra no es nada. ¿Alguien le parecería bien que los “casi-goles” se computaran al final del partido? Pues a mí no.

b) Mundo docente. El estudiante muestra un nivel adecuado y aprueba, o no lo muestra, y suspende. ¿Alguien cree que es mejor el estudiante que en cuatro convocatorias casi aprueba que el otro que en tres suspende de manera catastrófica y en la cuarta aprueba? Pues yo no.

c) Ingeniería. Un ingeniero hace cálculos para la resistencia de los pilares de un puente, y se equivoca, pero por muy poco. Otro, en otro puente, se equivoca por mucho. Los dos puentes se hunden. ¿Alguien considera que el error de uno es menos grave que el  error del otro? Yo no, especialmente si hubiera estado cruzando por el puente.

d) Odontología. A un paciente le han de arrancar una muela. Si el dentista A se equivocara y le arrancara la de al ladito, y el dentista B se equivocara y le arrancara la del otro lado de la boca, ¿estaría el paciente más contento con el A que con el B, ya que casi acierta? Si fuera yo os aseguro que no.

e) Biología. Dos especies en peligro de extinción son objeto de dos planes de conservación y recuperación. Uno de estos planes está mal diseñado, y se aplica con medios insuficientes. La especie no tarda en extinguirse del todo y para siempre. El otro está mejor, y se derrochan medios. Pero hay un pequeño error al no considerar el factor elevado de consanguinidad de la población residual. La especie se extingue también, del todo igual, para siempre igual. ¿Alguien ve grandes diferencias entre los dos casos? Yo no las veo.

f) Esgrima. Es un caso particular de los deportes, pero nos especialmente familiar y querido. En esgrima, tocas o no tocas, se enciende o no se enciende la luz. Los “casis”, los “uish”, los “por qué poco” no cuentan; de hecho, ni siquiera cuentan tocados que no enciendan la luz. O sea: enciendes y el tocado es tuyo, o cualquier otra cosa y el tocado no existe. Más aún: ganas o no ganas un asalto. Eso es lo principal. Bueno, sí, en caso de empate se miran los tocados… pero como cosa muy secundaria, y sólo en la vuelta de poules. Todavía más: si se comprueba con peso y galgas, o la espada funciona o no funciona; si no pasas peso (o galgas), la tarjeta es igual para todos, los que no pasan por medio gramo y los que no pasan por media tonelada.

La pelota ha de entrar, el estudiante ha de aprobar, el puente ha de resistir, la muela mala y sólo la muela mala debe ser arrancada, la especie ha de sobrevivir, sólo la luz da fe del tocado. Estas cosas están más aquí de una frontera que se cruza o no se cruza, todo lo demás está más allá de esa frontera, y el hecho de que se le acerque más o menos tiene una importancia tan secundaria que es casi mejor olvidarlo.

Si nuestra intención era determinar el grado de previsibilidad de la Catalunya League, no le podíamos dar importancia al “más o menos”. Si algo es “más o menos” es que es imprevisible, los “plenos” y sólo los “plenos” determinan al vencedor. Estuve y estoy convencido de que es la manera correcta de hacerlo. Así que lo siento por nuestro bienamado “Fede”, y me reafirmo en que Juanjo es el digno y muy merecido vencedor.

Creo que me he ganado que este razonamiento sea considerado una parada y respuesta correctamente ejecutadas.

 

 

Addendum

He dudado en mencionar a Juanjo, pensando que podía ser inoportuno mezclarle en un tema tan frívolo como este en un momento tan triste para él. El fallecimiento de una madre es algo sumamente doloroso, personal e íntimamente doloroso, ante el que los de afuera poco podemos hacer. Salvo, quizás, aportar unas gotas de rutina y normalidad, y un mucho de comprensión y solidaridad. Cosa que intento hacer desde aquí.

 

 

4 comentaris
 4.Javier Romero | 20-10-2008 23:28:36 | Y otro poco más
Pues en el caso de la esgrimoporra no se medía el éxito o el fracaso, palabras que no recuerdo haber usado, sino la previsibilidad o, su contrario, la incertidumbre. Y ahí se acertaba el puesto (previsible) o no (imprevisible). Luego podía haber quien quisiera matizar si era muy imprevisible, bastante imprevisible o un poco imprevisible, pero eso era secundario respecto a la pregunta principal. La frontera era entre previsible e imprevisible. Por lo tanto, vuelvo a reafirmarme en mi cálculo, no fruto de una decisión más o menos arbitraria, sino fundamentado en una pregunta para cuya respuesta la esgrimoporra era un instrumento, y no un fin en sí mismo.
Creo que en la vida es importante reconocer y entender este tipo de discontinuidades, cuando las haya, que, estoy de acuerdo con Dídac, no es siempre; y, una vez entendidas, saber integrarlas en nuestra percepción del mundo y, consecuentemente, en nuestra actitud frente a él. Esto sería más o menos filosófico.
Un último apunte. Hay quien habrá podido percibir en mi escrito un tufillo de culto al éxito, de visión del mundo en términos de blanco o negro, éxito o fracaso. Eso sería ideológico. Pues si alguien lo percibió, yerra. Creo que la gente se divide en admiradores de Amundsen y admiradores de Scott. Yo siempre preferí Scott a Amundsen, pero sería largo explicar porqué; aunque tal vez por eso sigo yendo a competiciones de esgrima.
Pero una cosa son nuestras preferencias personales, o nuestra ética, y otra la realidad del mundo. Quien llegó primero al Polo Sur fue Amundsen.
Y, Dídac: muchas gracias por dar un poco de vida a este blog mortecino.

 
 3.Javier Romero | 20-10-2008 23:24:32 | Un poco más de esgrima dialéctica... (1)
Insisto en que esto es esgrima dialéctica, es decir, un juego. Es con sumo placer que recibo las críticas, las refuto, encajo las respuestas (o las contrarrespuestas) y vuelvo a la carga.
Intentaré no perderme en discutir mucho sobre los ejemplos concretos. Sí, el tiro al arco, tal como lo presentas, va de aproximaciones, y la petanca también. Pero la mayoría de deportes no. Del mundo docente algo entiendo, y yo jamás aprobaría a alguien que supiera muy bien la mitad de la asignatura e ignorara la otra mitad. Lo de los ingenieros lo dejamos, por suerte suelen calcular bastante bien. Y lo del florete es torticero, no encaja en la discusión.
Pero más allá de los detalles y ejemplos, me gustaría llamar la atención sobre el hecho de que este debate, aunque de apariencia juguetona, no es banal, y tiene implicaciones relativamente profundas, yo diría más filosóficas que ideológicas. Mi intención era convencer a potenciales (y a la fuerza muy pacientes) lectores de que en el mundo hay fenómenos discontinuos, cosa que a estas alturas parece demostrado. Son fenómenos con un umbral en su devenir, umbral en el que se produce un salto cualitativo. Nunca quise decir, puesto que no lo creo, que todo fuera discontinuo, a todo o nada, sino que lo contrario (nada es discontinuo) era falso. Una vez demostrado que no todo es continuo, es lícito preguntarnos sobre el caso de la esgrimoporra... (sigue en el siguiente comentario)
 
 2.Dídac Gamero | 20-10-2008 12:33:52 | Parada i contraresposta 1
Bé, lo del tongo era només per posar una mica de salsa a l’assumpte, per fer el titular sensacionalista, no era una acusació cap a ningú.
De la puntuació, crec que no has tingut en compte en la teva argumentació la interrelació entre els diferents pronòstics. Si dic que A queda primer, no puc dir també que B queda primer, i crec que això és important.
Si entre 8 equips A queda primer i B queda segon, jo crec que s’ha acostat molt més a la realitat un apostador que hagi donat com a vencedor a B i com a segon a A, que un altre que pronostiqui com a segon a B i a A el situï 8è.
a) Esport. Tir amb arc. Les fletxes del tirador 1 encerten successivament: 10, 4, 10, 6, 10, 10, 0, 2. Això fan quatre encerts, dos tirs regulars i dos errors garrafals. Les del tirador 2: 9,8,7,9,8,9,7,6. Cap encert al centre de la diana, però molta aproximació. El primer fa 52 punts, i el segon 63 punts.
b) Món docent. Crec que és un dels que més es pot aproximar a les apostes sobre la Catalunya League, i de fet sovint el món acadèmic premia més la regularitat que els encerts puntuals. Si en una assignatura hi hagués vuit exàmens, un estudiant treu un 10 en quatre dels exàmens i suspèn catastròficament els altres 4 (puntuacions per exemple de 0, 2, 1 i 1), aprova amb una mitjana de 5,5. Si un altre estudiant només treu un 10 en tres dels exàmens, i els altres els suspèn amb notes de 3, 3, 3, 4 i 4, li queda una mitjana de 6. Acadèmicament es consideraria millor estudiant aquell que ha fet només 3 exàmens perfectes en detriment del de 4 exàmens perfectes.
c) Enginyeria. Evidentment si un enginyer s’equivoca de molt en els càlculs el pont caurà. Però jo vull creure que el marge d’error en uns càlculs tan complexos com els de les construccions és suficient perquè si un pont, o un edifici, no el fa una persona perfecte, aquest aguantarà. De fet, si no fos així s’enfonsarien la majoria de les construccions.
 
 1.Dídac Gamero | 20-10-2008 12:33:16 | Parada i contraresposta 2
f) Esgrima. Floret. Faig vuit atacs, quatre amb prioritat i en blanc vàlid i quatre en que no toco a l’altre i ell em toca a mi. Resultat 4-4. Un altre tirador fa vuit atacs, tres amb prioritat i en blanc vàlid, i cinc amb prioritat i en blanc no vàlid. Resultat 3-0. La vida, o l’esport, a vegades també premia l’aproximació.
No tinc prou inventiva ni coneixements per refutar la resta d’exemples, però crec que no fa falta. Hi ha ocasions en la vida en que es premia la regularitat i d’altres en que es premia l’encert absolut. Tu vas proposar la porra, tu havies de triar com decidies el guanyador. La meva intervenció només volia mostrar que en aquesta porra, com en tantes coses de la vida, l’èxit es pot mesurar de moltes maneres diferents.
 
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