SAM Esgrima Barcelona
Previsible o imprevisible Imprimir a/e
Javier Romero
24-09-2008
Cosas en común entre las bellas artes, la literatura, la gastronomía y la esgrima

 

Decía Jorge Wagensberg (en Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?, Tusquets Metatemas, 2002) que para que una música fuera bella debía hallarse en algún punto entre dos extremos: la melodía absolutamente previsible, constituida por una sola nota repetida exactamente al mismo ritmo, y la melodía absolutamente imprevisible, formada por notas al azar. La primera mata de aburrimiento, la segunda desconcierta hasta el hastío.

 

rileysquares op art.jpg

La cita de arriba no es textual, pero creo haber recogido fielmente la idea. Idea que, tal vez, se inspirara en el pensamiento de Ramón Margalef (ecólogo lúcido y creativo, de lo mejor que ha dado la ciencia española del siglo XX), al que más de una vez escuché razonamientos análogos en busca de entender la complejidad de los ecosistemas. Margalef utilizaba a menudo un ejemplo basado en las artes plásticas, homólogo al de la música. Una pintura geométrica (en una época a eso se le llamó op-art) tiene un alto grado de redundancia interna, de manera que viendo una pequeña porción se puede deducir el todo. Por el contrario, un cuadro creado a partir de colores distribuidos al azar (lo cual no es lo mismo que aleatorio.jpguna pintura abstracta, aunque a algunos se lo pueda parecer) hace imposible deducir el todo ni siquiera viendo una gran parte del mismo; podríamos decir que no tiene coherencia. El primero, de nuevo, resultará bastante soso, y el segundo carecerá de belleza; ni uno ni otro serán capaces de emocionarnos excesivamente. Una obra maestra de la pintura tiene ciertas regularidades, pero son regularidades complejas. Formas, texturas, colores, sombras, se combinan de manera no aleatoria, detrás hay un significado, un mensaje que da sentido al todo, pero que a la vez sorprende y emociona.

 

 

 

meninas.gifLa belleza, el placer estético, parece pues que necesariamente implica una cierta posibilidad de anticipación, de predicción. Pero esta posibilidad ha de ser reducida y, sobre todo, no evidente. No es difícil generalizar estas consideraciones a otros campos, como la literatura (textos de una sola palabra frente a textos formados por palabras aleatoriamente escogidas, por ejemplo), o la gastronomía (un único sabor frente a mezclas de ingredientes al tuntún). Seguimos necesitando algún punto intermedio entre extremos tan igualmente indeseables.

 

¿Y en la esgrima? ¿Hay que ser previsible o imprevisible? ¿O, como en los ejemplos vistos hasta ahora, hemos de intentar colocarnos en algún punto intermedio?

Primero, intentemos definir qué es la previsibilidad.

Imaginemos que tenemos una serie de números. La serie es previsible si somos capaces de anticipar el valor de sus elementos a partir de ciertas pautas o regularidades detectadas o deducidas a partir de un conocimiento limitado de los elementos de dicha serie. La serie será muy previsible si llegamos a esta anticipación con pocos elementos, y mucho menos previsible si necesitamos muchos elementos. De hecho, una música no es más que una serie de sonidos en el tiempo, y una pintura una serie de colores en el espacio. Un asalto de esgrima se podría entender como una serie espacio temporal (cambio en la disposición espacial del tirador a lo largo del tiempo).

 

A primera vista, uno podría pensar que, tratándose de un deporte de oposición, en esgrima cuanto más imprevisible mejor. O que cuanto más previsible peor. Yo diría que, paradójicamente, las dos afirmaciones no son equivalentes, y que la primera es falsa, y la segunda verdadera.

Un tirador absolutamente previsible sería aquel que ejecutara una única acción, al mismo ritmo; o el que siempre respondiera de la misma forma, y con el mismo tiempo a cada una de nuestras acciones. Una especie de autómata, vaya, al que sería fácil, además de muy aburrido, derrotar. Está claro que los maestros se esfuerzan en dotarnos de un repertorio amplio de acciones ofensivas, contraofensivas y defensivas, precisamente para evitar ser tan previsibles.

Ahora bien: un tirador absolutamente imprevisible sería aquel que escogiera sus movimientos totalmente al azar, independientemente de la situación del combate o de las características y acciones de su oponente. ¿Alguien se puede imaginar algo así? Menudo caos… una auténtica cacofonía esgrimística. Seguro que sería un asalto desesperante, que podríamos ganar fácilmente y que carecería, de nuevo, de cualquier emoción o interés.

La solución está, por lo tanto, en algún punto intermedio. Siempre es estimulante encontrar regularidades o principios generales que se apliquen desde la música hasta la esgrima, pasando por la pintura, la gastronomía, la literatura y la ecología Como una obra de arte, un buen asalto ha de tener cierto grado de previsibilidad, pero las pautas y regularidades que lleven a esta previsibilidad han de ser complejas. El discurso del tirador ha de ser coherente, tener un significado, constituir un entramado dotado de armonía; por lo tanto, ha de estar sometido a determinadas reglas, y,  por lo tanto ha de ser, hasta cierto punto, previsible. Pero, en los buenos esgrimistas, será una previsibilidad escondida en la complejidad, y, en consecuencia, muy difícil de aprehender para el rival. En otras palabras: el buen esgrimista va a sorprender, pero no por un comportamiento al azar, sino por la elección imaginativa y técnicamente correcta de una acción diferente a la que parecía más lógica, por la elección de un camino (por ejemplo, una combinación de acciones) más difícil pero en absoluto absurdo.

Evidentemente, esto no es posible sin un dominio muy profundo de la técnica, y un gran sentido de la distancia y del tiempo. Pero seguimos en un mundo de principios comunes: tampoco son posibles las obras maestras en pintura, música, literatura o gastronomía sin un dominio avanzado de los recursos técnicos respectivos.

Es posible que pueda alegarse que esto no es del todo así. Y que un esgrimista puede ganar asaltos dominando una o unas pocas acciones y ejecutándolas muy bien. Por ejemplo, a base de fondos absolutamente previsibles pero magníficamente llevados a cabo; o a base de parada de octava y respuesta, pongamos por caso. Es muy posible que así sea, no lo vamos a discutir. Pero ahí radicaría  la diferencia abismal entre un tirador más o menos eficaz y un artista de la esgrima.

 

Con mis mejores deseos para que todos intentemos que nuestros asaltos sean como las más bellas sinfonías jamás tocadas.

 

Ilustración

 

Bridget Riley (1961). Movimiento en cuadrados.

Anónimo. (2008) Creado en una página de internet para generar pinturas aleatorias

Velázquez (1656). Las Meninas

 

Addendum

 

Pido excusas por mi largo silencio, pero ha sido por una buena causa. Y no, no ha sido el síndrome post-vacacional. Durante estas dos semanas, mis menguadas energías creativas han sido canalizadas hacia la revista Som el Sam. Espero recuperar fuerzas pronto.

4 comentaris
 4.Coyote | 26-09-2008 11:04:50 | Sense títol
Cuanto jabón!! Un artículo histórico... Ahora sí que alucino. Yo q me pensaba que eras de esos acérrimos caballeros proesgrima deportiva y antifrikis. Por cierto, cuanto friki hay en esgrima!!
 
 3.Javier Romero | 25-09-2008 17:33:38 | Varios y propaganda descarada
Siento haber tardado, insisto en que los del Som el Sam me tenían secuestrado. Por otro lado, agradezco los buenos deseos, pero es ciertamente incierto que la incertidumbre sea favorable.
Coyote, si mi vástago entrenara la centésima parte de lo que entreno yo sería cien veces mejor de lo que soy yo. Por otro lado, gracias una vez más por tus buenas palabras, que me permiten hacer (y hacerme) un poco de propaganda a la revista del club, a punto de salir. Habrá una editorial mitológica mía, un artículo histórico a medias con mi vástago (ese de los fondos que odia Coyote...)y... ¡primicia!, una contribución muy interesante del mismísimo Maese Coyote. Además de los brillantes colaboradores habituales, secciones, entrevistas, dimes y diretes varios. ¡No os la podéis perder!
(me dicen de las altas esferas que ya vale, que pare ya con el ditirambo; así que... mutis por el foro)
 
 2.Coyote | 25-09-2008 09:43:55 | Sense títol
Una gran verdad en sencillas palabras. El comentario de los fondos bien ejecutados me recuerda que odio a tu vástago (con cariño). Me mete unas fundidas que ni te cuento con sus fondos largos mas redoble, mas redoble, mas lo q haga falta para llegar hasta mi.

Ya tengo ganas de leer tu editorial de Som el Sam!!
 
 1.Convidat | 25-09-2008 08:53:52 | Sense títol
Te felicito una vez más por tu artículo, pero que sea la última vez que tardas tanto ,eh? Y ,como también dice Wagensberg, "que la incertidumbre te sea favorable".Isa
 
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