SAM Esgrima Barcelona
Estampas veraniegas (y 5): la rentrée Imprimir a/e
Javier Romero
06-09-2008
El retorno es también el nacimiento de una nueva temporada

 

 ¿Qué estampa más veraniega hay que la del retorno?

 El retorno es una especie de némesis de los tranquilos (o no tan tranquilos) ocios vacacionales, y como tal forma parte indisoluble de este período del año en el que, quien más quien menos, cambia ritmo y horarios, altera prioridades y modifica hábitos. Y, en el caso de muchos esgrimistas, guarda las armas, amorosamente pulidas y engrasadas, el traje, limpio y cuidadosamente doblado, el guante, tras tratamiento desodorizador y eficaz cosido, y otros elementos variopintos del equipo en el armario.

 

Por lo tanto, acabo mi serie veraniega (a la que, para ser sinceros, no le habéis hecho demasiado caso; y no es que me queje, en vacaciones seguro que hay cosasmucho más interesantes que hacer que leer absurdos blogs de esgrima) con un artículo dedicado a ese acontecimiento, a veces rozando lo traumático, a veces secretamente deseado, pero que siempre supone sacudir un poco nuestros devenires, y para el que los franceses tienen un sustantivo insuperable, específico y ya casi universal: rentrée.

 

Podríamos divagar sobre síndromes post-vacacionales, sobre lo que se nos queda por hacer, sobre lo muy engañoso del discurrir del tiempo de ocio, sobre esto y sobre aquello. Pero creo es mejor quedarnos en el mundo de la esgrima, donde el retorno significa, más que nada, el inicio de una temporada nueva. Y todo eso lleva aparejado un montón de sensaciones, proyectos, sueños…

 

Por una parte, la rentrée (léase inicio de temporada) es el momento de formular todo tipo de buenas intenciones (“este año entrenaré más”, “este año sí que participaré en todas las competiciones”, “este año me aprendo el reglamento”, “este año haré más físico”, “este año me compro por fin el traje”, “este año estiraré mucho el brazo”), de esas buenas intenciones que, según el saber popular, está empedrado el camino al infierno. [Inciso: por cierto, ¿cómo debe ser el infierno de los esgrimistas? Podríamos hacer una encuesta…  Pero bueno, divago.]. Formular buenas intenciones no es mala cosa, peor es no formular ninguna intención en absoluto; puestos a ir al infierno, mejor hacerlo por un camino bien empedrado. 

 

Por otra parte, y aunque esta afirmación puede llegar a ser una deriva peligrosa hacia divagaciones pseudo-filosóficas, el que avisa no es traidor, empezar una nueva temporada es como volver a nacer. Para un recién nacido, todo está por escribir, todo está por hacer. Prácticamente nada es imposible. Es cierto que habrá cosas muy poco probables, pero casi ninguna imposible del todo. Luego, las decisiones conscientes o, muy  a menudo, inconscientes (primero las de los padres, luego, poco a poco, las del propio individuo) van a ir cerrando puertas que nunca más podrán abrirse. Uno crea su propio camino al tapiar la entrada a otros caminos posibles, construye su vida sobre la destrucción de otras posibles vidas alternativas que ya nunca serán. Cada elección es un camino que seguimos y muchos que no; cada elección, por tanto, nos hace mejores, mayores, más maduros; pero también nos hace menos libres. Hermoso y trágico a la vez, ¿no? Tal vez el secreto de una vejez feliz será no llorar por lo que no se ha sido, sino sonreír por lo que sí; habrá que investigarlo. Bueno, ya estoy divagando otra vez. Aunque, en el fondo, una nueva temporada es un poco eso. Un libro en blanco donde escribir. Un libro en el que al principio podremos escribir cualquier cosa, pero que una vez escrito, escrito queda, y no valen cambios. Hasta que lleguemos a Junio o Julio, y anotemos “FIN” al pie de la última página.  Y luego nos gustará más o menos lo que hayamos escrito. Tal vez algún renglón esté torcido, tal vez haya hasta faltas de ortografía, o incluso páginas vacías o mal escritas. Pero puede que haya pequeñas o grandes joyas literarias, líricas o épicas, o pequeños detalles que enriquezcan nuestra historia personal. Aunque me he vuelto a perder en las metáforas, creo que en líneas generales se me puede entender.

Un libro, o una hoja en blanco, son, como los sables de esgrima, armas de doble filo. Pueden resultar estimulantes, creativos; o pueden inspirar vacío, desgana, incapacidad. Y la rentrée, y por tanto la nueva temporada, son eso: una hoja en blanco

 

Con esta última estampa veraniega, invito a todos los socios del SAM, y también, porqué no, a toda la comunidad de esgrimistas, a mirar con mucha ilusión y a empezar a escribir con muchas ganas y con mucha inspiración en sus libros recién abiertos de la temporada 2008-2009.

 

 

2 comentaris
 2.Coyote | 08-09-2008 10:59:45 | Sense títol
Como dice nuestro inefable compañero Willy...

plasplasplas
 
 1.Convidat | 07-09-2008 00:01:17 | Bueno
Muy bueno este escrito, sí señor.
 
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