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Animales marinos que no querríamos tener como oponentes en una pista de esgrima
En la casi infinita variedad de
criaturas marinas, alguna debería haber que tuviera especiales (y envidiables) dotes para la esgrima. Y la hay, pero ya avanzo que si alguien ha corrido a pensar en el pez espada, lo siento: no podía ser tan obvio. Además, manejar una espada moviendo la nariz no parece que sea algo especialmente ergonómico.
En mi opinión, y tras un minucioso recorrido por la fauna dela mar salada, si nadie sostiene lo contrario, la bestia marina a envidiar por todos los esgrimistas es el erizo de mar (garota, garoina, oricio…), capaz de blandir de manera aparentemente coordinada varios cientos de estoques de temible punta, como bien saben los que han sido víctimas de sus certeros tocados. Si bien es cierto que el fondo del erizo no parece muy temible, sus marchas, aunque un pelín lentas, poseen el tiempo magnífico de los seres parsimoniosos, y en cuanto a punta sustituyen calidad por una abrumadora cantidad, ante la que bien poco se puede hacer. A los que no hayan quedado convencido, por favor, mirad las dos primeras fotos e imaginaos a eso en una pista.

De estos animalillos se conocen algunas cosas; por ejemplo, se sabe que son herbívoros, y comen con buen apetito algas y hierbas marinas. Eso sí, las hierbas marinas ejercen sobre ellos un poderoso efecto afrodisíaco, como demuestra el hecho de que los ejemplares que de ellas comen (ver la primera foto) tienen los órganos reproductores de mucho mayor tamaño que los que comen algas.
Pero se ignoran muchas otras. Por ejemplo, porqué se colocan restos de algas o conchas a modo de adorno o poco eficaz camuflaje, como el ejemplar de la segunda foto. O, cosa mucho más importante, si organizan campeonatos de esgrima. Si así fuera, estoy seguro de que dichos torneos serían acontecimientos muy dignos de ser admirados.

Un apunte final: aunque nadie lo diría, los erizos de mar son un manjar exquisito. Abiertos por la mitad, ofrecen el aspecto que podemos ver en la tercera foto, con esas gónadas de color naranja que tienen un sabor denso, casi agresivo de tan intenso, rico en matices y de suave textura, plenamente marino. Se comen crudos, recién pescados, mejor sobre una barca, en las rocas o en una playa, y admiten vino blanco o cava, muy secos y muy fríos.
En resumen: si por su exterior hacen palidecer de envidia a los esgrimistas, su interior puede proporcionarnos inolvidables y casi apasionados momentos de placer gastronómico. Auténticas joyas, pues.
ADDENDUM
Hay muchas especies de erizos de mar. Los que aquí aparecen fotografiados son los erizos comestibles mediterráneos, que responden al inverosímil latinajo de Paracentrotus lividus. 2 comentaris 2.Javier Romero | 05-09-2008 11:10:10 | Acertáis en casi todoEncantado de volver a leerte, viejo amigo. Se te echaba de menos en este blog. Estoy de acuerdo en casi todo lo que dices. Por ejemplo, los erizos son temibles en líneas bajas, me consta. Y a pesar de lo doloroso de su tocado, son efectivamente simpáticos, además de unos gourmets considerables: tienen unas exquisitas preferencias por unas especies e incluso por ciertas partes de ciertas plantas. También es cierto que el erizo es apreciado en función del lugar. Creo que los que se llevan la palma son los franceses, que pagan al mismo precio el erizo y la ostra, seguidos por los sicilianos, con problemas de sobrepesca serios. Un día podrías organizar el I Torneo-Ourizada Costa da Morte. Una buena poule primero, y luego a comer erizos regados con un buen Ribeiro o, mejor aún, Albariño. Gracias por tus buenos deseos, que también yo formulo para todos los tiradores compostelanos. Y sólo una precisión: por algún misterio de la gramática local, nuestra sala no es "la SAM" sino "el SAM". 1.xose piñeiro | 04-09-2008 17:32:49 | sabrosos y peligrososqueridísimo romero después de innumerables jornadas sin pasarme, me encuentro hoy, tan RICAMENTE emocionado por tu artículo, luego de mis vacaciones en la COSTA DA MORTE-LAXE. Yo si fuese un erizo (ourizo en galego)esgrimista, intentaría afinar la puntería para colocarme justo bajo alguna parte blanda del tirador oponente. Te puedo asegurar que después de pisar uno te queda el pie hecho un desastre con la multitud de espinas calcáreas perforandote la piel. Recuerdo que no han sido apreciados culinariamente desde siempre, ya que cuando yo era pequeño en el pueblo donde veraneaba (Carnota, provincia de A Coruña) los había grandes del tamaño de una cuarta (una cuarta adulta, eh!) y nosotros inocentes, jugabamos a romperlos con piedras para ver como salpicaban. Me he arrepentido toda mi vida de aquello (por matar aquellos simpáticos animalillos tan extraños, más que por los manjares exquisitos que me estaba perdiendo). Hoy en día son un "marisco" bastante apreciado dependiendo de las localidades. Quizás como los caracoles, son apreciados más en unos lugares que en otros. En Asturias por ejemplo son absolutamente cotizadísimos.
Bueno, pues una vez más enhorabuena por tu entrada y muchos saludos.
Ahh... SORTIÑA E SAUDE para la temporada que empieza (Suerte y salud) para todos de la SAM |