SAM Esgrima Barcelona
Confuso y perplejo (2) Imprimir a/e
Javier Romero
16-07-2008

La rebeldía del papel

 

 

Los que hemos nacido en cierto lugar y en cierto tempo vivimos en un mundo fácil, al menos en lo material. Abrimos un grifo y sale agua, le damos a un botoncito y se enciende la luz, pulsamos unas pocas teclas y obtenemos información. Cosas que en otros tiempos (o en otros lugares) costaban o cuestan un terrible esfuerzo y sacrificio, nos son dadas sin más. Entre ellas, nada despreciable lujo de la civilización del bienestar, en caso de necesidad, estiramos la mano y con una leve tracción recibimos los palmos o metros que deseemos de un papel aséptico, mullido, limpio y de una suavidad a toda prueba, completamente a punto para nuestra higiene más íntima.

 

El misterio de hoy es el siguiente: si así suele ser en nuestros hogares, en los bares o restaurantes que frecuentamos, en nuestros trabajos…¿por qué demonios no es así en nuestro club de esgrima? ¿Alguien se ha preguntado porqué, al menos en el vestuario masculino, obtener unas pulgadas, unos tristes y miserables centímetros de papel, resulta tan difícil? Soy un usuario asiduo del papel higiénico del club para limpiarme las gafas, que tienen una incomoda tendencia a recoger mi sudor y a dejar de ser transparentes a las primeras de cambio, y resulta de lo más humillante negociar con la maldita caja metálica con pretensiones ergonómicas para que me permita extrapapel elefante.jpger cantidades infinitesimales de celulosa.

 

Es cierto que este nadar en la abundancia celulósica no es sino un síntoma más de la opulencia de nuestra sociedad. En mi niñez, los rollos de papel higiénico eran marca “Elefante”, color café con leche clarucho, envoltorio de celofán amarillo, paquidermo rojo, letras casi en perspectiva caballera y una textura que podía recordar lejanamente al papel de lija. Y eso no siempre; por ejemplo, en los retretes públicos (bares, cines, y sitios así) ni eso. A veces, en cines de estreno y bares de cierta categoría, previo pago del óbolo prescrito, una matrona dispensaba, con aire de magnanimidad, una ración mínima del “Elefante”. Otras veces, por ejemplo en bares de inferior categoría, que eran más numerosos y más frecuentados, junto a la taza del inodoro había unos cuadraditos de papel de periódico primorosamente recortados y ensartados en un clavo, indefectiblemente oxidado. Eso sí, en los recortes (para quien tuviera humor de ojearlos)  rara vez se daba con esquelas; y más rara vez aún se daba con fotografías del Jefe del Estado (el de entonces) o de alguna otra dignidad política o eclesiástica. Que lo cortés no quita lo valiente.

 

Pero eso ya pasó, ha sido sólo una breve concesión al recuerdo. A lo que íbamos: ¿por qué nuestros aparatos dispensadores son tan higiénicamente rácanos? Durante un tiempo pensé que era un ardid para desmoralizar a los rivales los días de competición. Pero cuando ingresé en las beneméritas filas del SAM pude constatar que este desagradable fenómeno afectaba por igual a propios y extraños.

 

Es un misterio que me abruma desde entonces.

 

 

6 comentaris
 6.Coyote | 25-07-2008 07:15:22 | Sense títol
Ay! Mas quisiera que tener un sonar infalible como el de esos animlaitos tan feos pero simpáticos... Como no tengo esa suerte, me conformo con moverme de forma compulsiva, poseido por el baile de San Vito, y ver si suena la flauta y evito el acero contrario. Cada vez q lo consigo alimento mi fama de tirador extraño, no solo por ser zurdo (o siniestro como vos apuntasteis), sino por mi forma tan poco ortodoxa de tirar.
 
 5.Javier Romero | 24-07-2008 23:42:56 | Gracias, maese Coyote
Agradecido quedo, maese Coyote, que es como me han dicho que os llaman por algunos pagos. Agradecido por vuestras amables palabras, por supuesto. Y agradecido por hallar un alma, como la de vuesa merced, gemela a la mía en lo que se refiere al polinomio gafas-sudor-papel higiénico.
Lo que no acabo de entender es cómo, en la situación de semi-ceguera que describís, os dais tanta y tan buena maña para esquivar a base de sorprendentes contorsiones a vuestros adversarios, llevándolos al borde de la neurosis. Me malicio que a lo mejor usáis algún radar tipo quiróptero. Hummm... Otro misterio.
Y una pregunta final: ¿para cuándo, maese Coyote, uno de vuestros ilustrados artículos en el blog de reporteros?
 
 4.Convidat | 24-07-2008 07:48:00 | Coyote
Don Romero,

Me ocurre lo mismo que a vos. Sudo. El sudor chorrea por mi frente y acaba dejando unos bonitos chorretones en mis gafas. Como tengo unos buenos niveles de sales, enseguida me quedan manchadas de un color blanquecino, como cuando te bañas en el mar. Entre la rejilla de la careta y las citadas manchas, se convierte en una hazaña ver a tu adversario, olvidándote de las fintas y pases.
Cuando decido ir al baño en busca del preciado papel íntimo, al igual que vos, me encuentro con que tengo que meter mi zarpa dentro de ese ingenio de metal y arañar (literalmente) cachitos de papel. Finalmente he optado por ir directo al lavamanos y mojar mis gafas para eliminar las manchas de sales. Se quedan mojadas pero puedes ver. Y es mucho mas rápido.
 
 3.Javier Romero | 22-07-2008 22:24:28 | Me voy unos días...
...y esto degenera hacia temas que no era mi intención suscitar y detalles que no era mi objetivo traer a la luz. Dejemos mis gafas y mi sudor, que son problemas míos, y dejemos también temas "poco glamurosos", como delicadamente dicen desde Alicante. Me quedo con la explicación de los genes, a falta de algo mejor, y, en consecuencia, me declaro dispuesto a esperar un cierto número de generaciones para que esos enojosos genes recesivos desaparezcan de la población de portarrollos (si fueran dominantes desaparecerían antes). Así que mucha paciencia...
 
 2.Convidat | 22-07-2008 11:56:58 | Sense títol
Propongo que para el sudor de las gafas se utilice un Kleenex, más que nada poruqe a diferencia del papel "post-deposiciones" el Kleenex se puede reutilizar. O utiliza los pañitos limpiagafas, que son lavables y también reutilizables. Eso sí, llévate una toalla para secarte el sudor de la cara, porque me temo que si no la llevas acabarás buscando papel apra pasártelo por la cara. Con lo cual, no solucionamos nada.
Por cierto, en el SAM entonces tener una "urgencia" de lavabo es casi tener que llamar al SAMUR. Suerte que las mujeres siempre vamos preparadas :-P
Saludos desde Alicante.

Pd: Siento que no haya quedado muy glamurosa mi visión de la situación.
 
 1.Uno de los pocos... | 21-07-2008 21:58:53 | Cómo salir de casa (o perdón por el comentario escatológico)
En los tiempos remotos que refieres en el texto, se decía que uno tenía que salir de casa "lavado, peinado, comido y cagado". A diferencia de las primeras (derivadas de la buena urbanidad que debía mantenerse ante los otros conciudadanos), la última "tarea" (además de evitar la búsqueda de un lugar adecuadamente oculto a las miradas ajenas y, también, de la reprimenda de la autoridad, con multa incluida), impedía que, finalizado el momento evacuatorio, pudiera ocurrir que del alambre oxidado ya no colgase papel alguno.
La historia de nuestro club, que se remonta a los tiempos del celulósico descendiente del mamut, puede ser la causante que aún queden cromosomas (esperemos que recesivos) en la genética de los portarrollos actuales, ante los que uno se plantea innumerables posibles soluciones para la obtención del limpia-traseros (por no decir limpia-culos).

PD. Para la limpieza del sudor de las gafas, quizás podría encontrarse alguna solución más práctica e imaginativa, que bien seguro otros lectores te sugerirán.
 
Nou comentari
Nom:
Títol (opcional):
E-mail:
Comentari (màxim 2048 caràcters):
Verificar:
Encara saps multiplicar: 10 x 5 = ?
 
< Anterior   Següent >

 
Crèdits | Política de privacitat | Avís legal | Mapa web | Novetats
© 2010 SAM Esgrima Barcelona