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Divagaciones en torno al protagonista de un duelo memorable.
Hace unos días murió Mel Ferrer, un actor sólo moderadamente conocido. Leí la noticia en el diario, y removió algunos posos. Pero sólo se me ocurrió escribir sobre él cuando Joan Ramón (una fuente inagotable de temas para el blog), después de una sarta de improperios causados por el hecho de que nuestros fondos en el plastrón a duras penas alcanzaran la categoría de “mierda pinchada en un palo” (sic!), sacó el asunto a colación.
El mundo de la esgrima está agradecido a Mel Ferrer por su duelo con Stewart Granger en Scaramouche (1952), según se ha escrito, una de las mejores escenas de esgrima jamás filmadas. Claro que cuando un actor muere, sus escenas tienden a convertirse en “las mejores jamás filmadas”; de forma efímera, por supuesto.
Yo, en mi pequeño mundo personal, le estoy agradecido por otras dos películas. Una de ellas es “El señor de La Salle”, biografía de Jean Baptiste de La Salle, fundador de las Escuelas Cristianas. Esta película la vi hace ya mucho tiempo, cuando el cine era la puerta mágica a un lugar lleno de maravillas. Para ser más exactos, la vi en el cine Borrás, hoy teatro, que era un cine de estreno. En los cines de estreno sólo daban (o echaban, como decían algunos) una película, que empezaba a una hora concreta y terminaba también puntualmente. No solía haber cortes, si acaso descanso con “visiten nuestro bar” si la película era larga, y al acabar la proyección los acomodadores levantaban los asientos de las butacas, nunca he entendido porqué. A los cines de estreno sólo se iba en grandes ocasiones, al menos yo sólo iba en grandes ocasiones, que estábamos a mediados de los sesenta, y ni al país ni a mis padres les sobraban los duros (sí entonces ya se había dejado de contar en reales). La película me fascinó, aunque no sé muy bien porqué. O sea, que recuerdo más la fascinación que la película. Pero si me esfuerzo me vienen a la memoria unos bandidos muy malvados llamados “camisardos” (más tarde supe que más que bandidos eran protestantes en rebeldía, coletazos de las guerras de religión en Francia); y también hay algo de una escena de esgrima de salón, de cuya veracidad no estoy totalmente convencido. La memoria a veces amputa y a veces injerta cosas sin el permiso de uno…
La otra película por la que le estoy agradecido a Mel Ferrer es “Lilí”. Esta la debí ver algún año después que la anterior, en el 66 o 67 tal vez. Fui solo al cine, y como la ocasión no era especial, fui a un cine de reestreno, también llamado de barrio: el Eslava (hoy bloque de pisos, sucursal de La Caixa en los bajos). Los cines de reestreno se caracterizaban por ofrecer dos películas, y además por la fantástica invención de la sesión continua. Uno llegaba a la hora que quería, veía una de las dos películas empezadas, seguía con la siguiente (entera) y luego empalmaba con el inicio de la anterior, lo cual ayudaba a despejar dudas o confirmar conjeturas. Empezar a ver una película por la mitad es un placer que, de forma injustificada, ha desaparecido de la carta de placeres que nos ofrece el mundo. En los cines de reestreno las butacas eran de madera, y la película a veces se atascaba o quemaba, y la sesión se interrumpía mientras el operario pegaba los trozos y el respetable silbaba, protestaba y gritaba comentarios ingeniosos y chascarrillos. Además, en los cines de reestreno el de la entrada hacía la vista gorda aunque la sesión fuera de “No Apto”, así que uno podía ver hasta besos y, si había suerte, algún escote. Claro, a veces el de la entrada de siempre te impedía el paso, te miraba como quien mira a un delincuente en potencia y te espetaba algo del tipo: “Qué te has creído, no ves que esto es No Apto, a ver, enséñame el carné de identidad”. Y el No Apto era así, con mayúsculas inapelables. Y uno, que no sólo no se acercaba a los dieciocho exigidos sino que ni siquiera tenía carné ni, apenas, identidad, pues se iba con el rabo entre las piernas maldiciendo que precisamente aquél día se hubiera dado el soplo de que iba a haber inspección. Y es que sí, las autoridades de entonces velaban por nuestra tierna moral; así nos ha ido… Bueno, total, aquel día, el día de “Lilí”, no había inspección, así que pude emocionarme con la historia del bailarín reconvertido a titiritero por culpa de un accidente que le había dejado inútil para el baile, y cómo hablaba con una huérfana a través de sus marionetas. Creo que me emocioné un pelín más de la cuenta, vaya a saber porqué. Por suerte, daban luego una de indios que puso mis emociones en su sitio. He fisgado por internet, y he encontrado algunas críticas de Lilí, donde se la calificaba de ñoña y cursilona. Me he ofendido, al principio; pero tal vez sí fuera cursilona. La sensibilidad de un niño de doce o trece años criado bajo el franquismo y sentado en la butaca de madera del cine Eslava tal vez no diera para mucho más, qué se le va a hacer.
Como decía uno, al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver. Nunca he vuelto a ver ninguna de las dos películas, ni pienso hacerlo. Y si alguien las conoce y resulta que ahora son dos bodrios, que no me lo cuente. Uno no es responsable de aquello que lleva incorporado a los íntimos panteones de su memoria sentimental. No lo ha escogido, entre otras cosas porque no había dónde escoger. Y no puede cambiarlo.
Y si pudiera cambiarlo, tampoco lo haría. 3 comentaris 3.Inés | 20-06-2008 20:45:47 | Cuánta razónMe encanta que hayas utilizado la frase de Sabina: "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver". Qué consejo tan bueno y qué tarde se aprende a veces. 2.Joan Ramon | 10-06-2008 15:12:20 | Sense títolmuy bonito, muy bonito, pero creo que nos hemos olvidado de algo. ¿porqué este artículo? Falta la esencia, lo más importante para el esgrimista de a pie. Quién no ha escuchado alguna vez la frase : " la espada es como un pájaro, si la aprietas mucho la matas y si no la coges bien se va volando" . Esta frase salía en esta película, scaramouche. La recomiendo si alguién quiere disfrutar del que dicen ser el duelo más largo de la historia de la esgrima en el cine. Por cierto, hay fondos que no llegan ni a la categoria de .... pinchada en un palo. aunque no es tu caso, javier, tienes muchos defectos pero por ahora el fondo lo haces bien, cortito pero bonito. jeje 1.Convidat | 10-06-2008 08:25:34 | Cinema ParadisoMe ha encantado, gracias por recordarme que este año todavía no he vuelto a ver "Cinema Paradiso". Besitos nostálgicos. Isa |