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Creencias, tradiciones, pesadillas y unas gotas de filología recreativa, siempre mirando hacia la esgrima.
Un día, una amiga italiana me comentó que estaba muy cansada, pues por la noche había tenido “un íncubo”. Ante tal afirmación, procuré mantener cara de póquer, y, con sonrisa neutra, le deseé cortésmente una pronta recuperación. Si mi memoria no fallaba, aquello de tener un íncubo por la noche sonaba… pongamos que sospechoso.
Así que pude, me abalancé sobre el diccionario, que confirmó mis sospechas.
“Íncubo: se decía del diablo que, según la opinión vulgar, con apariencia de varón, tenía comercio carnal con una mujer”.
Pues vaya con mi amiga, pensé de volea.
Afortunadamente, uno es prudente, y antes de extraer conclusiones precipitadas se me ocurrió comprobar si en italiano la palabra quería decir lo mismo que en castellano; y no. Un íncubo es, en italiano, una pesadilla. La cosa es, al menos, para sonreír. Menuda asociación de palabras.
A todo esto, la palabra “súcubo” se puso a rondar por mi cabeza, así que volví al diccionario:
“Súcubo: dicho de un espíritu, diablo o demonio: que, según la superstición vulgar, tiene comercio carnal con un varón, bajo la apariencia de mujer.”
De pronto, se me ocurrió una idea. Tal vez los íncubos fueran las pesadillas de las mujeres, y los súcubos las de los hombres. Con los italianos, nunca se sabe. Pero no; cuando le insinué tal posibilidad a mi amiga le dio un ataque de risa y me dijo que los españoles siempre estábamos pensando en lo mismo.
(Inciso: será posible, decirme eso a mí, al que sólo mueve la curiosidad lingüística; a mí, que por la noche puedo tener pesadillas o mal sons, pero nunca íncubos, ni súcubos, oh infelice, oh misero …).
Total, que miré el origen de las dos palabras. Ambas proceden del latín, claro, y de una raíz común: el verbo cubare, que significa “yacer, estar echado”, con las preposiciones in y sub. Incubare es estar echado o yacer sobre algo o alguien, y de ahí viene el concepto de incubar (el ave yace sobre el huevo). Incubus es por lo tanto el que se echa sobre alguien. Claramente, succubare es echarse debajo de algo o de alguien, y succubus el que yace debajo de alguien. Que cada cual saque las consecuencias que crea oportunas. 
Sólo dos comentarios más.
Uno. Al parecer, la asociación del término “íncubo” a “pesadilla” no es frivolidad italiana, sino que ya viene del latín. Según cuentan, era creencia popular que las pesadillas eran causadas por un demonio que por la noche se sentaba encima de uno o de una (¡sin más connotaciones!) y no le dejaba respirar, y eso era lo que originaba sueños angustiosos.
Dos. Succuba se empleaba asimismo como sinónimo de concubina. Pero concubina viene también de cubare (yacer), con el prefijo con-, que significa juntos. Cuestión de gustos, supongo.
Addendum
¿Y qué tiene esto que ver con la esgrima?
Vamos por partes. Seguro que a todo el mundo le suena la palabra “decúbito”, que es la posición de echado, en sus variedades “decúbito prono” (boca abajo) y “decúbito supino” (boca arriba). Obviamente, volvemos a encontrar la raíz cubare. Esto lo enlaza con lo de arriba. ¿Y quién no ha sido reprendido severamente al grito de “¡supinación, la parada de octava en supinación, pronación NO, SUPINACIÓN!”?
Esto lo enlaza con la esgrima. 3 comentaris 3.Javier Romero | 03-06-2008 17:26:01 | A martillazosSí, Campera. Lo de la relación entre los íncubos y la esgrima está realmente cogido por los pelos, o, lo que es lo mismo, encajado a martillazos. Pero es que esto de escribir sobre esgrima a veces cuesta un poco y se te va la cabeza a otros sitios. Por cierto, lo de anatomía artística suena mejor que, pongamos por caso, anatomía patológica o anatomía forense. 2.Campera | 03-06-2008 10:17:16 | Sense títolMadre mía, sí que le has dado vueltas para relacionarlo (en realidad todo está relacionado con todo). Muy interesante sin embargo tu disertación. ¡Ah! ¡Los misterios de la lingüística! (Eso de "decúbito prono" lo utilizábamos cuando estudiábamos anatomía artística; posición anatómica, decúbito prono, pronadores, supinadores, ohhh, qué tiempos...) Muakis 1.Javier Romero | 30-05-2008 09:10:06 | Autoría del cuadroCon las prisas, a las que se añaden ciertas dificultades técnicas, se me pasó mencionar la autoría del cuadro que he utilizado como ilustración. Se trata de “La pesadilla”, de Johann Heinrich Füssli (1741-1825) pintor suizo, gran parte de su vida afincado en Londres. Al parecer, pintó varias versiones del mismo cuadro entre 1781 y 1791. |