SAM Esgrima Barcelona
facebook.com/esgrimasam
twitter.com/esgrimasam
youtube.com/esgrimasam
Idus de Marzo Imprimir a/e

Ya hace algo más de un mes que tuve el honor de asistir a un hecho histórico. La despedida de las poules (que no las beers) de Tizio.

El Bruto de Isidoro perpetró lo más parecido a un regicidio. Durante semanas fue contactando con el resto de los conspiradores para ir dando forma a la despedida del César. En el símil digital de los salones donde se cuecen los complots se fueron congregando los traidores, y allí se fraguó el acto.

Unas patricias de la Sala se llevaron al César a una taberna cercana donde lo tenían entretenido mientras todos los conspiradores se reunían en el lugar acordado. Llegado el momento se envió a las patricias la señal acordada y trajeron al César hasta el Senado de la Beer.

Mientras esperábamos la llegada de nuestro hombre, tuve el enorme placer de reencontrarme con viejos compañeros y maestros de armas, que hacía mucho que no veía. Sólo por eso ya querría que cada semana tuviera lugar el famoso magnicidio.

Al parecer, en este caso, no hubo vidente alguno que lo previniera contra los Idus de Marzo y, si lo hubo, hizo igual que aquel, pues llegó con su escolta patricia y una vez allí nos lanzamos todos sobre él.

En este caso cambiamos las dagas por abrazos y efusivas palabras y, como Julio César antes que él, también iba recitando aquello de “¿Tú también…?” cada vez que veía un rostro amigo que venía a presentarle sus respetos.

Hasta tuvo lugar una fase de parlamentos, donde fui muy breve al ser avisado por nuestro Bruto particular que era mejor no extendernos. Aproveché mi tiempo para alabar la calidad humana de Tizio pues al César lo que es del César, y soy de la opinión que nunca se dicen lo suficiente este tipo de cosas. Lo hice de forma escueta y atropellada, no ya por el tema avisado del límite de tiempo, sino por la imposibilidad de realizar un discurso coherente debido a la mezcla de emoción y de tanto amigo y conocido mirando. Me corta más la atención de amigos que de desconocidos. Así fue como me dejé cosas en el tintero.

Voy a aprovechar estas líneas para dejar constancia de esas cosas que se quedaron en el tintero, en concreto de una anécdota esgrimística (no deja de ser esto un blog de esgrima) con mi querido César. Una que ni él recuerda. Estoy seguro. Fue en mi primera poule. Había acabado de terminar mi módulo de inicio y me sentía poderoso. Aquella sensación desapareció en cuanto me acerqué a las pistas, torpe, desmañado. Tímido.

Veo a un tirador de complexión delgada, ágil, de porte aristocrático, recostado contra la pared del fondo de la pista. Tomando aire después de haber despachado su último adversario. Me pilla in fraganti observándole, pero ignora mi indiscreción y me hace gesto de conectarme a su pista. Yo. Un novato. Un polluelo. Aquel hombre tiene pinta de ser un espadachín temible.

Me saluda con la indiferencia estudiada que hace la rutina de haber realizado miles de veces el gesto de chocar cazoletas y un saludo de trámite, antes de meterse en el asunto.

El duelista aristocrático se mueve por la pista con movimientos elegantes, rápidos, potentes, lloviéndome ataques por todas partes. Respondo de forma instintiva, viéndome muerto. De forma inexplicable logro el tocado. Noto cierto enojo (o así me lo parece) de mi adversario. Enojo hacia él mismo. Seguimos. Segundo tocado mio. Tercero. Cuarto. Quinto. No me lo creo. Y él tampoco. Me mira con expresión de derrota. Se desconecta con desconcierto.

He de decir que fue mi única victoria de aquella poule. Al Romano le debo muchas cosas, y una de ellas fue la ilusión de darme aquella victoria. El asalto del honor lo llamaría yo.

Con esto tomo mi papel de aquel esclavo que iba junto al César, aguantando su corona de laurel, mientras desfilaba sobre su carro durante un Triunfo, y le iba recordando, entre susurros, que sólo era un mortal. Sí, Tizio no necesita esa lección de humildad, pero me gusta ser un troll.

Para terminar este tostón quiero añadir y repetir algo que dijo el César en su discurso de réplica a los nuestros. El homenaje que le hicimos a Tizio es, a su vez, en cierta manera, un homenaje a la propia sala de esgrima. Es gracias a la actitud de los maestros que se da esa sinergia, ese intercambio de energías positivas, que hacen que sea un placer no ya sólo ir a tirar, sino a compartir unas horas de tu vida con la gente que habita ese entrañable sótano. Como también ha dicho en más de una ocasión mi buen Bruto de este relato “Me gusta teneros como amigos, pues mis amigos me definen a mí mismo. Eso hace que me guste más como soy”.

 

Me atrevo a definir a Tizio con una frase que también dijeron de Julio César Hombre de todas las mujeres y mujer de todos los Hombres” pues no creo que exista nadie en la Sala que no quiera y admire a nuestro César particular.

Ningú ha comentat aquest article.
Nou comentari
Nom:
Títol (opcional):
E-mail:
Comentari (màxim 2048 caràcters):
Verificar:
Quantes lletres hi ha a la paraula SAM ?
 
Següent >

 
Crèdits | Política de privacitat | Avís legal | Mapa web | Novetats
© 2017 SAM Esgrima Barcelona