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Hoy voy a hacer de guía turístico… Un poco friki. Hoy voy a hablar de un lugar de nuestra geografía con una historia muy curiosa y poco conocida. Voy a hablar de Casa Vima.
Para ello, como en toda historia, tendré que empezar por el principio, y para el principio de esta historia nos hemos de remontar al año 1520. México.
Por esas fechas Moctezuma entregaba a Hernán Cortés a sus tres hijos Xipahuatzin, Tohualicahualtzin y Telicuatzin, junto a, como es de suponer, una abultada dote a cambio de la entrega del imperio Azteca sin más derramamiento de sangre. A los aztecas no les gustó mucho el gesto de su monarca, que acabó muerto, y sus hijos embarcados de vuelta a España después de la aventura mexicana. Los españoles bautizaron a los hijos imperiales, como deber de buen cristiano, y les cambiaron esos nombres imposibles por otros más acordes con su nuevo lugar de residencia, pasando a ser María, Pedro e Isabel.
Con Hernán Cortés iba una corte de aventureros, entre ellos Joan Grau, heredero del castillo de Tahus, que al parecer hizo muy buen papel en el periplo mexicano y que Hernán Cortés tenía en muy alta estima. Durante el viaje de vuelta a España el citado Joan Grau le tomó aprecio a María Moctezuma y, a opinión de este bloguero, debió de parecerle no mala idea a María tener la protección de alguien cercano a Cortés, y a Joan debió de gustarle mucho la dote de oro que traía la hija del emperador azteca. Por lo que el aprecio se convirtió en fornicio y otras cosas pecaminosas a los ojos de un español del XVI.
Al llegar a puerto, los destinos de los tres hermanos Moctezuma se separaron, y mientras Pedro se asentó en Castilla como conde de Moctezuma, a cambio de renunciar a sus derechos como heredero del imperio azteca, las hermanas Isabel y María se fueron con Joan Grau. Isabel se casó con Pere Grau y María tuvo una historia algo más… florida.
Joan Grau instaló a María en una masía, que con el tiempo se conoció como Casa Vima. Fue la amancebada del noble y jamás se casaron. La pobre mujer tuvo que cambiar su vida de princesa en su cálido país por una existencia como adúltera en un lugar frío y húmedo. Se dice que tanto ella como su pequeño séquito fueron muy infelices en ese lugar y poco después que maría tuviera un hijo de Joan, murió. Fue enterrada bajo el altar mayor de Toloriu.
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Después de esto empieza, para mi gusto, la parte más rocambolesca de la historia. El supuesto tesoro de Moctezuma se creyó enterrado o escondido en muchos sitios… Por una parte se creía que María fue enterrada con sus tesoros, cosa que hizo que su tumba fuera saqueada, como si fuera una faraona… Por otra parte hay evidencias que los descendientes de aquel hijo de María y Joan hacían préstamos con moneda extranjera, además de otros muchos cuentos, y todos esos cuentos animaban la imaginación del vulgo creyendo las historias de riquezas fabulosas.
El caso es que un grupo de alemanes compró en el año 1934 todas las tierras alrededor de Casa Vima, en busca del oro azteca, creyendo que estaba oculto en alguna cueva del lugar… Se ve que los pobres alemanes no encontraron nada, o al menos se aseguraron que se creyera que fue así.
Luego tenemos corriendo por los años sesenta a un personaje de lo más caricaturesco, cuyo nombre era Gillermo III de Grau-Moctezuma, que se autoproclamaba heredero del imperio azteca, gran maestre del Temple y repartía prebendas y títulos entre quienes pudieran pagarlas, como máximo representante de la Soberana e Imperial Orden de la Corona Azteca.
Hasta aquí llega la parte documentada y real de todo el tinglado, pero esto no sería un escrito mío si no añadiera ahora las cosas que llegaron a mis oídos por boca de un tipo de dudosa credibilidad (para mí) por ser de mente inquieta y dado a la fantasía, aunque he de reconocer que a veces no doy crédito a estas cosas y acabo descubriendo que a veces (sólo a veces) esta gente cuenta cosas reales, pero les pasa como aquel del cuento del lobo… En fin, resumiendo, que divago, como en toda buena historia, también existe su parte de leyenda y mito.
Hay la historia que un grupo de montañeros, y se cree que cazatesoros, encontraron una cueva en la zona con escalones excavados para bajar por ella, pero a medida que bajaban les faltaba el aire y las baterías de sus linternas se descargaron en un instante. Los montañeros, asustadísimos, parece ser que comunicaron su descubrimiento a las autoridades y llegó a venir una unidad del ejército, equipada con equipos electrógenos y toda la parafernalia para bajar, pero no pudieron acceder a la cueva por los mismos fenómenos de escasez de aire y descarga de todo equipo eléctrico, y la cosa quedó así.
No doy mucho crédito a esta historia pero sí que es cierto que muchos cazatesoros han ido a la zona en busca de la herencia de María Moctezuma y quien sabe si ese tesoro existe y está guardado en algún lugar, lejos de la mirada codiciosa de los conquistadores españoles que se lo arrebataron todo a la joven princesa.
Para terminar, no puedo dejar de poner aquí otra leyenda dedicada a aquellos que se decidan a ir a Casa Vima, que por cierto, aún resiste en su emplazamiento cerca de Toloriu, y que se dice de esta casa que María era tan buena mujer que todavía, su espíritu, se encarga de que jamás falten alimentos en la casa abandonada para los que llegan a ella con buenas intenciones, y que para estos visitantes nunca falta una lata de alimento en conserva que no es posible que estuviera allí…
Una persona ha comentat aquest article. 1.Javier Romero | 13-05-2012 22:55:36 | No es posible...¡Pero yo esta historia ya la sabía! Conozco bien la zona, pues voy desde pequeño, y había oído contar la historia con pequeñas variantes, e incluso, cuando yo era niño, debí pasar cerca de Grau-Moctezuma. Qué curioso leértela aquí... De lo que nunca he oído hablar (y sigo frecuentando la zona) es de la cueva de deletéreas propiedades. Cerca de la Vima (que queda mucho más cerca de Béixech que de Toloriu) existen las ruinas de "la casa de los alemanes". Y la Vima es una imponente masía fortificada que se aguanta bastante en pie. Yo he estado varias veces y nunca he encontrado comida alguna, será por falta de fe. Pero su enclave es magnífico, y merece una visita; más ahora que has hecho pública su leyenda. Propongo una expedición de samitas-buscatesoros. |